Review House of the Dragon: Tumbleton
Hemos llegado ya al ecuador de la temporada, y aunque la sensación que deje en estas reviews sea que no me ha gustado, ha sido todo lo contrario, lo que pasa es que siempre voy a destacar negativamente algo que no me parece bien que se haya incluido, o si considero que se ha hecho mal. Sea como sea, este cuarto capítulo, Tumbleton (Ladera), completa un primer bloque de entrega que puede ser el mejor de la serie hasta el momento, así que vamos a analizar qué ha pasado hoy.
Vamos a centrarnos primero en los verdes, que Rhaenyra ya acaparó toda la atención de la serie la semana pasada, que salvo en una escena con Ormund, la acción se mantuvo en Desembarco, así que viajaremos un poco por Poniente para ver en qué anda cada uno de los personajes de este bando.
Criston Cole está teniendo un arranque de temporada flojo, esto es un hecho. El personaje tuvo una escena de segundos en el 3×02, una muy breve en el 3×01, y hoy puede que haya sido cuando ha tenido más cuota de pantalla. ¿Le habéis echado de menos? Lo dudo. Todos le tenéis una manía tremenda, y la serie solo ha hecho que alimentarla; tampoco es que me caiga en gracia precisamente, pero insisto en lo que dije en la review del primer capítulo: todo lo que no demonizan a algunos personajes, lo enfocan en él, y quizá sea demasiado.
Pues bien, la Mano del Rey Aegon llega con su hueste a Harrenhal, para encontrarse a Alys Ríos, pero no Aemond. La mujer les dice que partió del castillo días antes, les informa que Rhaenyra ha tomado Desembarco, y eso mina la moral de las tropas Hightower, con un Gwayne a la cabeza que está un poco harto del tema y sugiere unirse a Ormund. Pero el dorniense tiene otra idea: una guerra de guerrillas, atacar a las tropas ribereñas fieles a la Reina para frenar su paso hasta la capital, aunque les superen considerablemente en número, pero no darles cuartel, justificándose desde un punto de vista que califica como justo, en el sentido de virtuoso (Cole, por favor, tápate un poco, anda). En cualquier caso, yo espero más del personaje en lo que queda de temporada. Me gustaría ver algo de esa acción prometida y no escenas de medio minuto de alguien que ha estado desde el comienzo de House of the Dragon. A ver qué pasa.

Eso sí: ¿dónde está Aemond? Supongo que saldrá en el quinto, y doy por hecho que Alys lo ha ocultado en algún sitio, pero me genera mucha curiosidad su desaparición, y la utilidad futura del personaje esta temporada.
El que no está perdido pero sí dado por muerto es Aegon Targaryen, que llega a Reposo del Grajo junto a Larys, para acabar uniéndose a la cuadrilla que “gobierna” el emplazamiento, degradándose hasta unos puntos que casi me hacen sentir lástima por él; casi, pero no lo suficiente. Allí se enteran precisamente de que la Reina ha hecho correr la voz de su muerte a manos de Aemond, y no sé cuánto tardarán en actuar al respecto, es decir, cuántos episodios los vamos a tener a ambos recogiendo mierda entre ruinas.
No obstante, de esta trama sí hay algo que destacar, gracias a lo visto esta semana: Fuegosol.
En la segunda temporada, tras la batalla del 2×04, se da por muerto al dragón del Rey. Cada vez que se ha mencionado en la serie, se ha remarcado ese hecho, lo que, hace dos años, despertó críticas por parte de los fanes que habían leído el material original, porque Fuegosol, canónicamente, debe hacer algo muy importante todavía; repito: muy importante. Es un evento que debería aparecer sí o sí en la serie y no debería modificarse. Que sí, esto es una adaptación y hay cambios, vale. Pero esto en concreto, tendría que suceder.

Yo, hasta que no se demuestre lo contrario, lo doy por muerto. Y si resulta que, por arte del guion, está vivo, creo que se debe a que desde la cúpula de la serie, han dado marcha atrás a un primer plan que tenían que era, simple y llanamente, quitarlo de en medio y que ese evento al que he aludido pase en el futuro de otra manera, porque si no, me extraña tanta mención directa y rotunda a que está muerto. De hecho, casi diría que si acaba viviendo, me parecería un giro algo tramposo, porque, insisto, el empeño en destacar la condición de la criatura cada vez que se trae a colación, y que luego fuera lo contrario, me resultaría chocante. Veremos qué pasa, pero ya se ha abierto la veda a teorizar, porque la insistencia de Aegon en que está vivo me parece extraña que se incluya en el guion si Fuegosol sigue muerto.
Nos vamos un poco más al sur, a Ladera, ciudad que se ha colocado como el centro de atención de la trama a raíz del episodio anterior, y ya la hemos visto en este con más detalle, gracias a que hemos conocido más en profundidad a Ormund Hightower, y también a Daeron Targaryen; al de verdad esta vez.
Aquí el protagonismo lo acapara completamente el líder de las tropas verdes, que para mí es el mejor personaje del episodio, y ya dejé caer en el vídeo de análisis de los primeros cuatro episodios que, bajo mi punto de vista, era la mejor incorporación de lo que va de entrega. Me ha encantado el trabajo que ha hecho James Norton, esa calma tensa que transmite, sabiendo que está a un soplido de saltar, como nos prueba la escena cuando recibe las noticias de Gwayne desde Harrenhal. Además, creo que logra mantener la fachada de cara al espectador con la decisión que toma de castigar al soldado Hightower que atacó a la familia de Hugh (ahora volveré con esto), y luego la serie hace muy bien el girar para mostrarnos su verdadera cara, y sus motivos ulteriores, esos por los que se preguntaba Rhaenyra la semana pasada. También quería mencionar el detalle de que han incluido como uno de sus rasgos más marcados la hiperosmia, un trastorno que dota de sensibilidad extrema al olfato, de ahí que la escena del primero con el gesto que hizo al acercarse el mensajero (aparte de un claro sesgo de clase), y las que hemos tenido esta semana oliendo diferentes aromas. No sé si esto es para darle algo distintivo al personaje, o será una herramienta que usarán en la trama, pero me ha gustado bastante.

La escena final con él y Daeron en el septo de Ladera, con Tessarion de fondo, siseando cada vez que Ormund se aproximaba al chico, me parece, quizá, la mejor del episodio y un cierre magnífico. Solo con ese rato de pantalla, ya podemos ver perfectamente la personalidad del joven Targaryen, que sin duda es un buen chaval, no hay más que ver cómo defiende al hermano de Kat, la mujer de Hugh, y cómo reacciona cuando le mata acatando las órdenes del líder Hightower. No es una persona sedienta de sangre, es un muchacho piadoso que no quiere hacer eso, y que le hubiera perdonado la vida de no ser por el mandato y la predominancia absoluta que ejerce Ormund sobre él, como se demuestra con cada escena que comparten ambos, en la que él agacha la cabeza y obedece sin rechistar. Los han retratado a los dos de maravilla, y es un broche fantástico al episodio.
Además, como decía, queda claro ya el plan del primo de Alicent: colocar a Daeron en el Trono para restaurar la línea de sucesión legítima (bajo su punto de vista, claro), acogiéndose a argumentos que ya escuchamos de boca del Septón Supremo la semana pasada cuando el jefe religioso se negó a ungir a Rhaenyra. Y si tenemos en cuenta lo que comenta el Gran Maestre Orwyle respecto a las comunicaciones entre Otto y Ormund, y que da la sensación de que había estado operando Antigua casi como un reino independiente, creo que se erige en este momento como un rival a batir mucho más peligroso de lo que podía parecer en un principio, ya que, además se ha asentado en Ladera para obligar a la Reina a tomar cartas en el asunto, pero claro, con el escudo de toda la gente inocente de la ciudad que serán carne de cañón en caso de que la monarca descienda con sus dragones. Me da la sensación de que, si lo lograran, Daeron solo sería la cara visible de un Trono en el que él tomaría las decisiones y llevaría las riendas; algo parecido a lo que fue el reinado de Joffrey con Tywin como Mano en Juego de Tronos. Pero solo queda esperar.

Antes de dejar Ladera y volver a Desembarco para pasar al bando negro, el apunte que he dejado caer hace unos párrafos: el tema del intento de violación. Otra vez, la serie se empeña en recalcarnos lo malos que son los hombres de este universo con el ataque del soldado Hightower a la mujer de Hugh; lo misógino del mundo de House of the Dragon, en general, con comentarios de Ormund del nivel de “han puesto a una mujer como reina, qué aberración”. Así que, vuelvo a mi crítica del 3×02: ¿los hombres de esta serie son más machistas o menos según les convenga a los guionistas? Porque a Alicent le hicieron mucho caso, pero intentaron violarla también en el mismo episodio. Lo dicho, unos más machistas que otros, según les interese para solucionar problemas o mandar el mensaje ya manido de “todos los hombres son mierdas”. Pues vale.
Y, ahora sí, volvemos a la capital, para destacar precisamente que la Reina Viuda continúa aconsejando a la Reina, y no tiene pinta de que vayan a pasar a peores estancias en un futuro cercano. Está claro que se cumple lo que se preguntaba Mysaria en el 3×02, que sigue existiendo ese vínculo entre Rhaenyra y Alicent, de lo contrario, la escena del 2×08 de su pacto ya carecería de más sentido todavía. Evidentemente, no la nombrará parte de su Consejo Privado, por razones evidentes, pero da la sensación de que escucha más a la Hightower que a algunos de los que forman parte del mismo de manera oficial, y eso puede ser un arma de doble filo muy peligrosa, y la monarca ya tiene bastantes frentes abiertos como para jugársela de esa manera. Me pregunto qué pasará cuando se entere de que Helaena está embarazada otra vez, porque si es un niño, ahí va otra amenaza al Trono.
Del Consejo de la Reina estaba hablando y lo cierto es que da pena verlo, para qué andarse con rodeos. Por no tener, ya no tienen ni las bolas que usaban desde tiempos de Viserys; me ha dolido mucho eso, con lo prácticas que pueden llegar a ser.

A Tohrren Manderly le han encasquetado el marrón de hacerse cargo de la tesorería del reino, que ha visto sin duda tiempos mejores; Corlys se ha marchado, enfadado porque considera que la Reina le ha ninguneado por no legitimar a Addam y a Alyn, tras todo lo que ha dado él por su causa, y ha dejado a este último en su nombre en la ciudad, diría que como Mano suplente, aunque no sé si llegará Rhaenyra a considerarlo como tal; Orwyle se ha ganado el seguir vivo una semana más siendo útil a la causa, aconsejando a la Reina; y mientras, Mysaria sigue siendo la más participativa del grupo, algo que le hace muy poca gracia a un Daemon que tiene un marrón encima curioso, aunque cree que lo ha resuelto con acierto y presteza, pero no hay que ser un genio para saber que su solución de matar a un pastor que pasaba por allí y hacerle pasar por el jinete de Robaovejas va a salirle muy mal.
Y es que el viaje al Valle ha procurado ingresos a las arcas de la Corona, lo cual es una buena noticia, pero le ha llevado a descubrir que su hija Rhaena es la que domó al dragón salvaje, y participó de manera catastrófica en la batalla del Gaznate, lo cual es una mala noticia, muy mala. Porque Daemon ha elegido proteger a su hija, y Rhaenyra solo quiere justicia por la muerte de su hijo, así que asumo que será cuestión de tiempo de que se entere de que la joven Targaryen causó los estragos que condujeron al funesto destino de Jace, y vea este gesto como una traición directa de su esposo. Lo dicho: los guionistas han fusionado a Rhaena con Ortigas, y los lectores podemos confirmar por completo lo que se viene para ambos; y aunque no sepas nada del material original, creo que está bastante claro.

Por último, la semana pasada parecía que las acciones de Rhaenyra hacia el pueblo de Desembarco habían calado, pero las pintadas por las calles aludiendo a la bastardía de sus descendientes dicen otra cosa. Las guerras no acaban de un día para otro, y todavía quedan seguidores Hightower en la capital, alguno ayudado por los nobles a los que la Reina les confiscó bienes en el 3×03, o incluso que alguno de esos ya no le guarde ningún tipo de respeto o lealtad, y las redadas de los capas doradas no creo que hayan contribuido a calmar los ánimos entre la plebe. De ahí que ella se guarde de que sus nuevos jinetes vayan por la ciudad tan panchos, como Ulf. Me ha hecho mucha gracia la escena en la que pide los favores para sus colegas de la taberna, como si fuera la lista de la compra, aunque ella ya ha tomado cartas en el asunto, ordenándole a él que vigile Ladera. También se ofrece voluntariamente Hugh, lo cual es un error increíble por parte de Rhaenyra el aceptar que vaya. Justo porque tiene un interés directo en la ciudad y lo que pasa allí, no debería verse involucrado. Es como el tropo de las ficciones policíacas, cuando un agente tiene una conexión personal con el caso de turno, y se mete a investigarlo o a llevarlo: nunca sale bien, y aquí no espero un resultado más positivo.
Y eso ha sido todo por esta semana. Recordad que podéis dejarnos comentarios en esta entrada. Nos vemos en la siguiente review. Valar Morghulis.
