Review House of the Dragon: Queen's Landing

Review House of the Dragon: Queen’s Landing

Y llegamos al final de temporada de… ah, no, es verdad, que es el segundo episodio de la nueva entrega. Es lo que os comenté en el vídeo de análisis que le dediqué a los cuatro primeros de la tercera: el 3×01 y 3×02 son los que deberían haber sido el 2×09 y 2×10, y se nota mucho. ¿Os imagináis lo potente que hubiera sido este cierre de episodio como conclusión tras diez semanas? Sea como fuere, vamos con la review de este Desembarco de la Reina.

Ojo, sigue siendo un final muy potente, aunque tengo mis impresiones sobre el mismo, que ya expondré más adelante. Voy a abrir con lo que hila directamente con el episodio anterior, que son varios puntos pequeños que no tienen tanto peso esta semana, pero que conviene traer a colación.

El primero: ¿a santo de qué viene ahora mostrar que las Semillas de dragón van al Gaznate? ¿Para qué? Es cierto que Alys Ríos les dice en el 3×01 que se están perdiendo la batalla, pero tal y como lo dejamos hace siete días, no parece muy necesaria su presencia allí a esas alturas, pero en fin. Y a nivel adaptación, casi parece pitorreo para los lectores, porque, según el libro, a la contienda acudieron tanto Jace como las Semillas, incluida Ortigas, ese personaje que han fusionado con Rhaena. Todos juntos, no ya cuando el conflicto estaba en las últimas.

Sobre la hija de Daemon. La hemos visto tan solo en la escena del Valle con Jeyne Arryn, la cual se ha desentendido (con razón) del tema, porque menudo marrón tener en su reino a la responsable de la muerte del príncipe heredero de Rhaenyra, ya que, como no podía ser de otra manera, ya se ha corrido la voz de que un jinete junto a Robaovejas provocaron que falleciera el muchacho. Ese comentario de la gobernante del Valle acerca de que la chica debería estar en un barco hacia Pentos, casi me ha parecido una línea de guion meta, porque es sin duda la apreciación que hacemos todos los que nos seguimos llevando las manos a la cabeza con la deriva del personaje y el camino tomado desde la sala de guionistas con ella. En fin, veremos qué pasa en próximas semanas, porque Daemon ya ha prometido a Rhaenyra que encontraría al jinete en cuestión…

Y bueno, los Velaryon han tenido su ratito de relevancia, con una reunión familiar a las orillas de Marcaderiva y rodeados del resultado de la batalla marítima, y confirmamos que Corlys sigue vivo. Poco que decir de esto, más allá de la promesa que le hace el líder de la casa a sus hijos bastardos de que les dará su apellido, ni más ni menos. Digo yo que la reina Rhaenyra tendrá que decir algo en todo esto, ¿no?

Comento ahora también el rato de Aegon y Larys, que siguen dejándome con la ceja levantada por segunda semana consecutiva, porque no atino a ver hacia dónde van con todo esto, aunque quizá tengamos una pista en el empecinamiento del Rey en volver a Reposo del Grajo. Aprovechando una escaramuza entre los piratas que han desembarcado en las costas de Poniente tras la batalla del Gaznate y quienes eran hasta ahora sus captores, ambos huyen, entiendo, para dirigirse al lugar donde tuvimos el enfrentamiento más espectacular hasta el momento de House of the Dragon (sí, me mantengo en mi opinión). A ver a qué nos lleva todo esto.

Estoy convencido de que muchos de vosotros os habréis alegrado de que Rhaenyra convoque a Daemon para volver a Rocadragón, porque sé que hubo muchas críticas a que el Príncipe Pícaro se pasara toda la temporada anterior entre los muros de Harrenhal, así que verle de nuevo en el foco principal de la trama habrá sido motivo de celebración. Ojo, a mí toda la parte mística del personaje en la fortaleza de los Strong me gustó bastante, así que poca queja veréis a este respecto por mi parte (y ya me explayé hace dos años). Pero sí es cierto que se lo estaba pasando bien el hombre con los norteños y los ribereños, que salvo unas canciones y festejos, poco han aportado esta semana. Espero más de ellos, y por ahora no han sido más que mera comparsa. Y atentos a la advertencia de Alys a Daemon de que no vuelva a Harrenhal. Veremos si le hace caso o no.

De momento, a donde ha vuelto es a Rocadragón, y me ha encantado ver las caras que ponía al ver a Ulf y a Hugh, y a Mysaria; ellos como jinetes, y ella como consejera de la Reina. No creo que vaya a hacerse demasiado amigo de ninguno de los tres; con la lysena por motivos evidentes, y con los bastardos, quién sabe, lo mismo sí si cumplen sus órdenes mejor de lo que han hecho respecto a marcharse de Harrenhal. Pero todas las conversaciones que ha mantenido con cada uno de los “nuevos” miembros del bando negro me han gustado bastante, cada una por su contexto, y ver que luego Mysaria no duda en recordarle a Rhaenyra que la tenga en cuenta y que recuerde su rol en todo esto, y, a su vez el caos que le genera Daemon. Quiero ver cómo evoluciona ese tira y afloja en las próximas semanas entre ambos, porque dudo seriamente que él se quede contento y complacido de que su antigua amante esté tan próxima a su esposa.

Y bueno, la conversación con la heredera de Viserys me ha gustado también bastante, pues ha girado en torno a la profecía y a la visión de él en Harrenhal del final de la temporada anterior. Me ha sorprendido que él se refiera a eso sin tapujos, aunque quiero recordar que cuando se reunieron en el 2×08 él le dejó caer algo al respecto. Pero el rol que supuestamente debe asumir ella a nivel cósmico para que el futuro de la casa Targaryen (y del mundo) esté asegurado, junto a las noticias de que Aemond se ha ido de la capital, la levantan de la cama para dirigirse ya a tomar la ciudad.

Sobre el tuerto, y luego sigo con todo lo de Rhaenyra: ¿por qué no te vas a la mierda, muchacho? ¿Qué necesidad había de masacrar a los Strong? Concreto más: de matar al pobre Simon. Por si alguien no le tenía asco ya a Aemond, esta semana ya se va a ganar unos cuantos detractores más. Y encima, Vhagar arrasando y destrozando más si cabe la fortaleza. ¡Que ya está que se cae! En serio, toda esta parte me ha enervado mucho. He aplaudido cuando el hijo de Simon le ha apuñalado por la espalda y parece haberle herido de gravedad, porque ha caído a plomo a los pies de una Alys que, después de pedirle a Daemon que la nombren la señora del castillo, al ver los acontecimientos, me da la sensación de que se va a autoproclamar ella sin el permiso de la Corona. Ya veremos qué hace con el hijo de Alicent, al que, os lo digo, podría echar al lago y no le echaría de menos.

Y hablando de la Reina Viuda, hoy ha tenido que trabajar bastante para poder cumplir la promesa que realizó ante Rhaenyra en el final de temporada anterior, aunque me ha parecido todo muy fácil y rápido. Primero, convenciendo al actual Comandante de la Guardia de la Ciudad, interpretado por Tom Cullen. Este movimiento me ha sorprendido, puesto que no sé por qué razón cambia de bando casi sin rechistar. Sí, ella le dice que la Reina, Helaena, está al mando, ha tomado la decisión de facilitar un cambio de régimen, y listo; ahora regreso a este tema. Y luego, yendo con su hija a los guardias apostados en las murallas de la Fortaleza Roja, para ponerles al día de que ahora mandan ellas, y que no se hiera a los dragones de Rhaenyra cuando lleguen a Desembarco, rematando la joven monarca con un alegato a favor de no causar ningún daño a estas criaturas, con el que estoy muy de acuerdo y compro como comentario que podría decir este personaje según nos lo han construido durante toda la serie.

Pero, y aquí viene la cuestión principal para construir mi queja: está claro que ni Aegon ni Aemond están, y, ante su ausencia, Helaena debería llevar la batuta. Pero, ¿por qué esta semana hemos visto a todos los hombres claudicar con los mandatos de dos mujeres, y la anterior vimos a los que rodeaban a Rhaenyra cuestionar cada decisión tomada por ella, y ya en la segunda entrega lo mismo? ¿Qué es, que en Desembarco son menos machistas que en Rocadragón? ¿Los hombres de este universo son más o menos misóginos según le convenga al guion? Una de dos: o los haces a todos asquerosamente insoportables a nivel de machismo, incluso basándote en la excusa de “es que el contexto medieval era machista” (que, en fin); o no pegues estos bandazos de un episodio a otro, porque me da a mí que esto es una conveniencia terrible para salir del paso y sacar adelante la decisión cuestionable tomada en el 2×08 de rendir la ciudad para Rhaenyra; lo del aleteo de la mariposa que dije la semana pasada en la review, vaya: por esa reunión que se sacaron de la manga, tienen que escribir este tipo de escenas que, como mínimo, provoca que los más conocedores de la historia de Martin alcemos una ceja, y los que no, yo diría que también, porque están faltando a la coherencia del propio universo una y otra vez según les interese para resolver atolladeros en forma de tramas.

Porque, por ejemplo, tenemos en este capítulo un momento realmente incómodo con el intento de violación por parte de lord Jasper a Alicent, que nos recuerda por enésima vez que, en esencia, la masculinidad tóxica de este universo es la causante de todos los males del reino. Así que no me casa que un minuto estén a punto de abusar de la Reina Viuda, y al siguiente los otros señores asientan obedientes a lo que les digan ella y Helaena, cuando lo normal es que se hubieran reído como cuando ven a Rhaenyra desenfundar la espada (luego hablo de esto); pero en fin, tenemos jornada de puertas abiertas en Desembarco del Rey para que llegue la lideresa del bando negro y la tome sin mayores inconvenientes. Un último apunte antes de ir a ella: bravo por el Gran Maestre Orwylle, que, de los personajes recurrentes en la capital, me parece de los mejores llevados no ya de estas dos semanas, sino de las dos que vendrán (que es hasta donde he visto), y no quería dejar esta reseña sin destacarlo.

Vamos, ahora sí, con el regreso de Rhaenyra Targaryen a su casa, esta vez, como Reina; bueno, técnicamente no es aún, pero ese tecnicismo lo veremos en próximas semanas, no ahora.

Para empezar, destacar una vez más a Emma D’Arcy (no será la última vez esta temporada) por su interpretación, porque el momento en el que le llevan el cadáver de Jace es desgarrador, y nos deja otro momento soberbio, porque se te cae el alma a los pies. No voy a obviar el perdón de la monarca al guardia que obedeció a su hijo en el 3×01, y la encerró. Que de qué serviría matarle, se pregunta ella. Pues no sé, ¿quizá coherencia? No pueden mostrarnos una escena la semana pasada en la que Rhaenyra insiste en que ella tiene el alma de un rey encerrada en el débil cuerpo de una mujer, y en esta dejar pasar una afrenta como es apresar a la reina legítima en sus aposentos por mandato de su príncipe, bajo el pretexto de “no sabe lo que hace”. Si queréis mostrar que el personaje tiene ese “alma de rey”, aquí debería haber ordenado la ejecución de este soldado, o haberle ajusticiado ella misma; y si no, no me incluyáis esa frase en el capítulo anterior y muéstrame a una gobernante más inclinada a perdonar que a sentenciar. De nuevo, bandazos en el guion según la conveniencia del momento.

Y hablando de ajusticiar, vamos, ahora sí, con el tema de la espada. Por lo que tengo entendido, fue Emma D’Arcy quien propuso la idea de que Rhaenyra Targaryen blandiera una espada esta temporada, supongo que para seguir fundamentando esa idea de que el personaje tiene alma de rey en el cuerpo de mujer bla bla. Esa idea, si se hubiera implementado en la serie desde el comienzo, en el sentido de que la hubiéramos visto entrenar de joven en el arte de la esgrima, y con escenas en las que se cimentara esta premisa, no supondría ningún tipo de queja por mi parte y ni estaría dedicando todo un párrafo a esta cuestión. Pero de la noche a la mañana no puedes meter este cambio, me imagino, para empoderar al personaje, porque causa el efecto contrario, como se muestra en el momento que he aludido antes, de los últimos guardias del bando verde en la sala del trono, descojonándose cuando ella saca su arma. Y es que, lo siento, pero es lamentable cada vez que va con la espada desenvainada. ¿Sabéis cómo se puede empoderar a un personaje femenino? Con un buen guion, no con decisiones sacadas de la manga a estas alturas, que lo único que hacen es que pierdan fuerza varios de los momentos finales de capítulo, como este que os digo, en el que solo se salvan porque los capas doradas ya estaban comprados previamente por Alicent, porque si no les habrían masacrado; y, también, con lo de Otto Hightower al final.

¿Os acordáis que nos preguntábamos dónde estaba el bueno de Otto tras esa escena suelta que nos ofrecieron en el último episodio de la temporada dos? ¿Pues dónde iba a estar? En las celdas negras. Tanta cábala y tanta teoría para que la solución sea más simple que todo eso. Honestamente, esto creo que es víctima de que este no fue el 2×10 y ha sido el 3×02, porque me da que es uno de esos cambios realizados a posteriori una vez concluida la emisión de la segunda, y se retocó desde la sala de guionistas, para quitarse de encima a Otto de una vez, básicamente. Según el libro, era su momento de morir, ojo, pero claro, muchos no entendimos a qué venía mostrar esa escena hace dos años. Pues nada, todo más fácil que eso.

El caso, que Rhaenyra mata al líder de la casa Hightower de una manera ridícula. Os voy a ser sincero: yo, la primera vez que vi el episodio, no pude dejar de reírme hasta que se acabó. Supongo que no os pasará a todos, pero sí creo que la decisión de la espada de marras, y esa insistencia de Daemon acerca de que así es como la respetarán y que ahí se convertirá en Reina (fruto de que tienen que sostener el añadido de la espada como buenamente puedan), provoca que un cierre de episodio que se debía suponer épico y memorable, termine derivando en una suerte de tragicomedia, en la que te llevas las manos a la cabeza (Otto ya no puede, je je) viendo semejante esperpento de ejecución porque esta mujer no ha entrenado en su vida para usar un arma y, para colmo, me cierren con la imagen de Alicent mirando perpleja el resultado de lo que ha realizado la que fuera su amiga, y la Reina Negra en su asiento tan codiciado no sabiendo qué cara poner, como si la hubieran pillado con la mano en el tarro de las galletas, en lugar de luciendo con una postura regia e imponente como la monarca legítima que es. Les falta añadir los créditos de Curb Your Enthusiasm, y ya lo tendríamos (para quienes no sepáis cuáles son, os los dejo aquí, que con la música los identificaréis enseguida).

Supongo que la decisión de darle una espada era para empoderarla, pero que no hacía falta, que el personaje de Rhaenyra y la actuación de Emma D’Arcy, si las acompañara un guion como toca, ya harían todo el trabajo, pero les ha parecido mejor esta solución. A mí me ha restado mucho a lo que debería haber sido un momento, insisto, de los que pasaran a la historia de las adaptaciones de Canción, y se ha convertido en un meme casi. Ni el detalle de los pasos de Rhaenyra bañados en la sangre de Otto mientras se dirige al trono me salva esta escena, lo siento. Creo que este punto de la historia merecía mucho más de lo que hemos visto aquí, y de nuevo, por culpa de guionistas cuyo trabajo pongo en entredicho más que nunca.

Aunque no lo que parezca en estas dos reviews que llevamos de entrega, me han gustado los capítulos y el arranque de temporada, porque así es cómo debería haber concluido la segunda. Pero estos artículos me sirven para traer a colación y ahondar en la cuestión en la que basé mi vídeo de crítica de la primera mitad de temporada: a pesar de lo espectacular que luce todo, hay mucho error y cuestiones reprochables, y temo que se vayan acentuando más y más a medida que nos acerquemos al desenlace, lo que derivaría en un detrimento global de un producto que, sinceramente, está por encima de la media televisiva actual, y que me apenaría ver que se fuera a pique como acabó su predecesora, no ya por no atenerse con firmeza al material original, sino por faltar a las propias reglas creadas en su propio universo televisivo, que casi me parece hasta peor.

Nos vemos la próxima semana con el repaso al tercer episodio. Hacedme saber en comentarios qué os ha parecido este 3×02. Valar Morghulis.