Review House of the Dragon: Salt and Sea, Fire and Blood

Review House of the Dragon: Salt and Sea, Fire and Blood

Pues ya estamos aquí otra vez. Con la vuelta de House of the Dragon a la pequeña pantalla, recuperamos el clásico formato de reviews semanales, ya en absoluto desuso por la clara predominancia del formato streaming, pero que, para ocasiones como la emisión de la tercera entrega del spin-off de Juego de Tronos, creemos que vale la pena traer de nuevo, porque estas series siempre suelen dejar muchas cosas que analizar y comentar. Así que, sin más dilación, empezamos.

El primer punto que quería abordar era el foco principal de atención del episodio, y que gira en torno al evento canónico que se narra en este arranque de temporada: la batalla del Gaznate. Esta contienda es a la vez un problema y una virtud para este inicio de entrega. Es un inconveniente porque se nota demasiado que esto era el material que iban a contar en el 2×09, pero que la huelga de guionistas y las órdenes de HBO de reducir el número de capítulos por temporada, obligó a colocar como el comienzo de la tercera. ¿La ventaja? Que ningún inicio de una serie de Canción de Hielo y Fuego había sido tan encarnizado como este, lo cual termina siendo una vuelta por todo lo alto a Poniente.

Añado, de paso, que sí, ha sido un despliegue espectacular en cuanto a disfrute televisivo se refiere, pero yo, como episodio y batalla en sí, dentro de la propia House of the Dragon, prefiero lo visto en el 2×04, en Reposo del Grajo. Creo que está mejor construido desde el inicio de la segunda temporada, y culmina tras cuatro semanas en este punto álgido, y en sí el rato de enfrentamiento durante el mismo cuarto episodio me mantuvo más pendiente de lo que pasaba que lo visto hoy aquí. Lo presenciado en el Gaznate quizá sea una de las batallas más grandes hechas en televisión, pero es que dentro del universo de Canción hemos visto cosas mejores.

Además, la propia generación de la batalla requiere que los espectadores hagamos varios esfuerzos, cosa que en Reposo del Grajo, si los hicimos en su día, diría que fueron mínimos.

El primer esfuerzo es recordar porqué estamos en un problema semejante. Quien no sea lector, y simplemente seguidor neutral, (y aun siendo lector, puedes no tenerlo todo memorizado con anterioridad) me juego dinero y no lo pierdo a que, la mayoría, no tendrá presente que Tyland Lannister, al final de la temporada pasada, buscó ayuda de la Triarquía para hacer frente a las tropas de Rhaenyra Targaryen que habían establecido un bloqueo a Desembarco del Rey. Para complicar todavía más el paseo por las memorias, esta facción que lidera la pirata Sharako Lokar fue aquella que durante la primera entrega tuvimos durante varios episodios acechando las costas de Poniente, y que Daemon y los Velaryon diezmaron, resolviendo esa crisis. Y llegamos al 3×01, con el aviso de que los barcos de este grupo se aproximan a Rocadragón, y por ende, a la bahía de la capital (no están muy lejanas ambas localizaciones), y ya la serie nos informa de que una batalla se cierne sobre nosotros, casi sin contexto previo y ocupando alrededor de unos veinticinco minutos de episodio.

El segundo esfuerzo es aceptar porqué suceden algunas cosas; sobre todo, porqué Jace va a la contienda y Rhaenyra no. Y este no es un problema de haber leído más o menos el material original, es un problema de coherencia interna de la propia serie, del guion escrito y el visto bueno de Ryan Condal como jefe supremo de esta producción.

No puede, repito, no puede, alguien que no sea el gobernante de los Siete Reinos, el Rey o la Reina en este caso, ordenar a un Guardia Real que encierre a la regente en su habitación, ni tan siquiera el Príncipe heredero. Ya está, no hay más vuelta de hoja. Ojo, quizá me equivoque y la familia de la monarca sí tenga mando en la toma de decisiones hacia los miembros del cuerpo de seguridad principal del líder de Poniente, no estoy tan puesto en las cuestiones de gobierno ponienti. Pero es que puedo añadir otra capa a porqué esta decisión argumental me parece una mierda, así de claro lo digo. Sobrevuela en esta escena un tufillo a “enciérrala que está loca y no sabe lo que hace” que tira para atrás. Os lo pongo de otra manera: si Daemon fuera el Rey, o Viserys, y fuera el propio Jace, o en su momento Aegon, a decirle al Guardia Real número tres que encerrara a uno de los hombres Targaryen que he puesto como ejemplo, ¿le habría hecho caso? ¿O es que “como Rhaenyra está loca y no sabe lo que dice y yo, como hombre, sé más que ella”, es el factor clave de la decisión de dejarla en su habitación? Por esas dos razones, porque no me parece que tenga lógica que alguien distinto a la Reina pueda dar órdenes efectivas a la Guardia, y porque el tufo machista adereza la escena de una manera lamentable, este punto en concreto me resta muchísimo al episodio.

Y el tercer esfuerzo es el rol de Rhaena en la batalla. La hija de Daemon es víctima de un pobre guion que se arrastra desde la temporada pasada, porque en vez de seguir el material original y respetar la trama que tiene en el libro, la van a fusionar con la verdadera jinete de Robaovejas en Fuego y Sangre, que se llama Ortigas. Esta mujer participa también en la contienda según la novela, y Rhaena no está presente allí; además, la Targaryen tiene su propio dragón, que aquí ni está, ni se le espera. Por lo tanto, al juntar lo de una con la otra, tenemos que la motivación de Rhaena podemos incluirla en la lista de lo que yo llamo “casualidades de la vida y otras catastróficas desdichas que se inventa Condal”.

No puede ser que la mayoría de eventos canónicos de la Danza de los Dragones sucedan por errores, desinformación e ímpetu adolescente en este caso. Sí, ya sé que en las guerras hay mucha desconexión informativa, y malentendidos y estas cosas pasan, sí. Pero tú, como guionista que no tienes que inventarte demasiadas cosas, porque el material está ahí y no necesitas sacarte de la manga media serie como tuvieron que hacer en Juego de Tronos, puedes elegir que algunos acontecimientos clave transcurran sin recurrir a la justificación de “no sabía lo que hacía”. Porque aquí se va a culpar mucha a Rhaena y a Robaovejas de la muerte de Jace, y realmente, la culpa la tiene Ryan Condal. Porque en el mismo episodio, minutos antes de que enganchen a Vermax y lo arrastren al fondo del Gaznate, ya habíamos tenido una escena casi idéntica a la de la muerte del heredero de Rhaenyra, en la que Baela interviene para salvarle. Puedes repetirla después, con Jace sobrevolando la zona que es un absoluto caos, y no que venga distraído porque Robaovejas está descontrolado quemando a unos y a otros. Pero todo responde a que desde la sala de guionistas necesitan seguir con la línea argumental de Ortigas al haber fusionado esa trama con la de Rhaena aquí. Dicho de otra manera: lo del aleteo de la mariposa en una parte del mundo y el tsunami en la otra. Decisiones que ramifican en otros acontecimientos (esto es algo sobre lo que volveré dentro de unas semanas). Es un jardín en el que se han metido ellos solos, y no era necesario en absoluto; y lo peor es que se justificará como “Rhaena solo quería ayudar”. Aún así, ¿qué lógica tiene que, habiendo “domado” hace un minuto a un dragón salvaje, lo lances a una guerra abierta? ¿Que es una adolescente y no sabe lo que hace? Por favor, qué argumento más penoso si es esa la línea argumental a la que agarrarse. Sobre todo cuando se ha empeñado en convertirse en su jinete, ha dejado de lado a los hijos de Daemon y Rhaenyra para ello, y ha decidido conscientemente meterse en la refriega marítima. Lo siento, pero no me sirve.

Un punto positivo que veo de todo el combate naval es una presencia que ya necesitábamos desde hace tiempo de Corlys como navegante y marino. El conjunto de escenas con Alyn, que para mí es el que se lleva el MVP del episodio, me ha gustado mucho y saca a la palestra la doble vida del líder de la casa Velaryon que sí, mucho mascarón de proa para Rhaenys y la quería mucho, pero ahí andaba haciendo bastardos por Marcaderiva. Otro noble hipócrita más, nada nuevo. Al margen de eso, verle en su elemento me ha parecido de lo más destacable del capítulo, y en sí toda la pelea en alta mar sin duda rinde a la altura de lo que podríamos esperar de una batalla en esta franquicia; luego entran las consideraciones a las que me he referido previamente, pero una cosa no quita la otra, porque espectacular ha sido un rato.

Pasemos ya a las anotaciones finales sobre otros personajes y tramas que hemos visto también en este arranque de temporada.

Por su lado, a Daemon le hemos visto brevemente al final de una escaramuza en las Tierras de los Ríos, con ribereños como aliados, venciendo a tropas Lannister, con la ayuda de refuerzos norteños además, liderados por Roderick Dustin, que no se ha presentado oficialmente, pero que ya os informo de cómo se llama este buen hombre. Si sois seriéfilos, y, concretamente, seguidores de Sons of Anarchy, habréis reconocido al actor, Tommy Flanagan, que interpretó a Chibs en la serie de FX. Su aparición me ha gustado bastante, y tengo ganas de ver qué pueden ofrecernos estos guerreros del Norte.

Me detengo en el bando verde, de los que quiero comentar un poco, aunque tampoco es que nos hayan dejado momentos memorables; bueno, sí, uno, y muy incómodo. Hablo, por supuesto, del beso de Aemond y Alicent. ¿Qué decir? Que todo mal en esta escena. Primero, porque no hacía falta incluirla; y segundo, porque sí, logra su objetivo de que apartes la mirada. Puedo llegar a entender qué nos han querido contar aquí (y no, no es que esté enamorado de su madre), pero no hacía falta, de verdad que no. Aquí, de nuevo, tenemos otro producto derivado de esas decisiones de guion cuestionable, como fue la visita de Alicent a Rhaenyra al final de la temporada. Claro, ella vuelve y se entera de que Aegon ha huido, Aemond se proclama Regente en su ausencia, y ella le ha prometido a Rhaenyra que estaría todo atado y claro para que llegue ella y siente su regio trasero en el Trono. Y otra vez, la situación se va de madre y fuerza a la Hightower a convencer a su hijo de que se vaya a Harrenhal cagando leches. ¿Veis lo que digo del aleteo de la mariposa? La reunión entre protagonistas del final de entrega pasada ha provocado que nos tengamos que tragar este beso asqueroso.

Otra cosa asquerosa: Criston Cole. Mirad, comprendo que este personaje es odiado, y con razón. Pero, de nuevo, parece que se esfuercen desde la sala de guionistas en convertirle en un ser más abyecto todavía, con gestos como el de este episodio, de pasar olímpicamente de que sus tropas violen, saqueen y destrocen allá por donde vayan. No es que sea un Guardia Real más, es la Mano del Rey. Es un tipo que debería dar una imagen de integridad, o una fachada al menos. Y, de nuevo, sé que el personaje no es así, y que es un desgraciado. Pero en una serie en la que la mayoría de protagonistas tendrían que navegar en una tonalidad de gris oscuro casi negro, y, en su lugar, se les busca blanquear muchas veces más de lo debido, con Cole lo han apostado todo al negro, y se han cebado en su caracterización, hasta el punto de que sea casi una caricatura de lo despreciable que es. Esta vertiente nihilista y desapegada de la realidad en la que han sumergido al personaje desde la batalla de Reposo del Grajo me empieza a molestar, pero veremos hasta qué punto alcanza todo esto.

Hemos conocido a otro Hightower, Ormund, primo de Alicent. Y solo con una escena, ya sé que este personaje me va a encantar. Le voy a coger asco, por supuesto, pero la interpretación de James Norton aquí ha sido sobresaliente. Tengo ganas de ver qué nos ofrece este nuevo jugador en la serie. A todo esto. ¿Será Daeron Targaryen el joven que acompaña al militar? La respuesta, próximamente.

No me olvido de Aegon, aunque la serie no hace hoy demasiado hincapié en él. Solo una escena que también tiene unas líneas de guion que me han hecho alzar la ceja, con esa mentira inicial de Larys a los soldados acerca de su identidad, para que, en medio minuto, vire hacia lo contrario, a casi contarle toda la vida de Aegon y sus ancestros, exponiéndolo tan a las claras. Este rato ha sido, como mínimo, raro. No sé tampoco qué sacarán de esta trama, a ver por dónde sigue.

Y, por último, el detalle de las Semillas de Dragón en el Ojo de Dioses. Estos tres deberían estar, según el libro, en el Gaznate, no aquí, pero no me haré más sangre. Lo más reseñable aquí es que hemos tenido escenas en las que se nos ha proporcionado algo de trasfondo sobre Ulf, con todo el relato acerca del sacerdote rojo del dios R’hllor y los abusos que sufrió, aderezados con lo que le contó sobre la importancia de su sangre; y la aparición de un ser bastante peculiar, con astas de venado y aspecto como de fauno, o una criatura semejante. Ya en la segunda temporada diría que pudimos vislumbrar de pasada a esta especie, y otra vez vuelven a traerlos a la serie. Quizá, de todo lo que nos han ido mostrando durante estas dos temporadas y el capítulo de hoy, es una de las cosas que más curiosidad genuina me despierta de la serie, el querer saber a dónde van con esto. Para los no lectores, si es que son los que pienso, se les conoce como hombres verdes, y están conectados a toda la mitología de los arcianos y los niños del bosque, y un punto muy importante de esta religión está, precisamente, en el Ojo de Dioses, el lago junto a Harrenhal. Veremos qué pasa con todo esto, si es un mero cameo, o habrá algo más en el futuro sobre ellos.

Y esto ha sido todo por hoy. Llevaba mucho tiempo sin escribir y me ha quedado algo extenso el artículo, pero quería soltar algunos pensamientos que en mi vídeo de análisis de los cuatro primeros episodios no pude referir, por ser puntos de embargo, o spoilers, directamente. Os espero cada semana en la web para el repaso del episodio de turno. Gracias por leernos.