Review House of the Dragon: The Treasons at Tumbleton

Review House of the Dragon: The Treasons at Tumbleton

Y se acabó. La tercera entrega de House of the Dragon ha terminado, y ahora nos toca esperar dos años para ver la conclusión de esta adaptación, que, cómo no, ha levantado revuelo durante sus semanas de emisión, para bien y para mal, y no ha dejado indiferente a nadie, seas lector o mero espectador. Y lo cierto es que las buenas series, o mejor dicho, las relevantes, son las que dejan algún tipo de poso en quien las ve, sea positivo o negativo, ¿no? Sea como sea, vamos a ver qué nos ha deparado este The Treasons at Tumbleton.

Y precisamente voy a dividir la review en dos partes: la que no concierne a la batalla de Ladera, y la relativa a los acontecimientos de la ciudad. Empezamos por todo lo ajeno al enclave, y hablaré de las distintas tramas alejadas del mismo.

Nos vamos al punto más lejano, Harrenhal, que ha sido escenario del reencuentro de Aegon y Aemond, algo que podríamos imaginarnos, pues no dejaban de pensar el uno en el otro, y el Rey de los Verdes había manifestado por activa y por pasiva que pretendía matarle. No obstante, al ver a su hermano tan alicaído (por calificarlo de alguna manera), ha optado por dejarlo con vida un tiempo, porque el guion se lo ordena y así recuperar su legitimidad perdida y asaltada por Rhaenyra, bajo su punto de vista, claro. La reunión entre hermanos me ha dejado como a Aegon, algo frío. Tampoco esperaba que me sorprendieran con esto, pero sí que me despertara algo más que un mero “pues bueno, pues ya están juntos otra vez”. En sí, las tramas de estos dos esta temporada me parecen estiradas en demasía, y no sé para qué ha servido la de Aemond, la verdad. La de Aegon sí, para hacer el regreso triunfal a los Siete Reinos, dinamitar uno de los pocos sustentos que tenía el gobierno de Rhaenyra, y dejarnos una gran escena como cierre del 3×07. Pero, aún con todo, la han estirado, o al menos lo siento así.

La gracia de todo esto es que pretenden ir a Ladera, cuando ahí ya poco hay que hacer, pero ha mencionado el monarca  a Vhagar, y que irán a por ella, y esa es una de las grandes incógnitas que nos ha dejado sin resolver esta temporada: ¿dónde está la dragona?

Ya llevo varias semanas insistiendo en el tema, pero no han tenido a bien aclararnos este punto, y tendremos que esperar dos años para resolver esta cuestión. A nivel de trama no sé qué justificación darán, pero creo que se explica bien a nivel técnico, y económico: en una temporada tan cargada con batallas y despliegue de medios, supongo que les saldrá costoso tener a Vhagar mucho tiempo en pantalla, dado que es la dragona más grande del Poniente actual, así que se lo habrán ahorrado de esa manera, y ya lo explicarán (mejor o peor) en la cuarta. Aunque, sabiendo lo que queda por mostrar, si nos acogemos al canon, más les vale convencer a HBO que suelten la mosca, porque aún hay mucha tela que cortar, y no deberían escatimar demasiado, aunque ya veremos.

La incógnita que sí han resuelto es quién es Alys Ríos: ni más ni menos que es la viuda de Harren el Negro, Harren Hoare, el último Rey de las Islas y los Ríos, cuyo linaje diezmó Aegon el Conquistador cuando abrasó Harrenhal. Como lo de los huevos que dejó Fuegoensueño cuando Rhaena Targaryen vivió en la fortaleza, esto es un invento de la serie. No hay registro en el material literario de que la esposa Harren sobreviviera, ni siquiera su hijo aunque muriera tiempo después por las quemaduras. Y el origen de Alys Ríos tampoco se nos explica en ningún momento, así que han decidido rellenar los huecos así. No me disgusta, debo decir. Dado que esto ha pasado a ser un fanfic de Ryan Condal y compañía, y cada uno es libre de montarse las películas que guste, y más siendo el productor ejecutivo principal y showrunner en solitario de la serie, pues han decidido que sea así, me parece bien. Ahora, ya que han hecho esto, tendrían que, en consecuencia, fichar a Gayle Rankin para la película que adaptará la Conquista de Aegon, ¿no? Harren el Negro saldrá, por razones obvias, y si esta mujer es su esposa, debe de aparecer, por aquello de dar continuidad al universo y demás. Pero eso será un problema para el futuro de otro proyecto. Para el devenir de este, veremos qué trama le dan a Alys en la cuarta.

Viajamos a Desembarco.

Voy con lo más triste de todo, la muerte de Helaena. Y no digo triste por el hecho de que ha muerto la hija de Viserys y es lamentable otra pérdida humana, que también; digo triste porque Helaena es víctima de una pobre escritura, al menos en cuanto a dirigirnos hasta este punto se refiere. El final de ella en el libro y aquí es el mismo, se suicida tirándose por una ventana. Pero el camino en un formato y otro dista mucho en cuanto a ejecución y motivación. La sensación que me queda viéndolo en la serie es que se mata porque está apenada, pero las razones de su tristeza no creo que se hayan explorado demasiado bien. Supongo que van en la línea de que el confinamiento a la que la somete Rhaenyra la condiciona y la recluye en sí misma, y poco a poco va perdiendo las ganas de vivir. Bueno, lo veo cogido con las peores pinzas que había en el tendedero, pero en fin, qué le vamos a hacer. No sé, en el libro, quizá el hecho de haber perdido a dos de sus tres hijos sea más contundente que estar triste porque no sale de la habitación; no sé, ¿eh? No soy guionista de serie y uno que se vanagloria de mejorar el material base. Ellos han creído que lo mejor era matarla de esa manera, dejándola languidecer en los aposentos y en la serie en general, porque ya me diréis cuál es la trama de esta muchacha esta temporada, y esto es lo que hemos tenido. Una víctima más de esta Danza, y lo cierto es que no me ha dado ninguna pena, por lo mal construida que está. Ah, lo mejor es que Helaena le ha dejado un buen spoiler a Rhaenyra, advirtiéndole de que su reinado se va a pique en nada y menos. Terrible por cierto, el trato de la monarca con su hermanastra en este episodio, pero ahora iremos con la Reina Elegida.

Antes de ir con ella, Mysaria. La semana pasada abrí y cerré su párrafo respectivo así:

Un personaje del que me ha gustado su avance durante toda la temporada es Mysaria, que creo que ha alcanzado el punto más alto al que llegará en la serie. […] Veremos si eso acaba estallándole en la cara o no, pero algo propiciará la caída del personaje, estoy seguro.

Ya en otra review aludí a que me podría dedicar a la adivinación, y me lo estoy planteando seriamente, os lo digo. Lo que no me esperaba era que fuera a caer en desgracia a la velocidad de la luz, porque no había pasado ni un cuarto de episodio y estaba de patitas en la calle la Consejera de los Rumores. Me imagino el motivo, otra cosa es que me guste cómo se ha desplegado todo en la serie. La noticia de que Aegon está vivo, y además con Fuegosol, supongo que habrá enfadado a la Reina (con razón) y le habrá hecho dudar de la utilidad de alguien que se supone que está para controlar lo que pasa en el reino, y no se entera de la misa a la mitad. Porque, repasemos: era ajena a la conspiración de Ormund en la propia Desembarco del Rey, o que Ulf hubiera contactado con anterioridad con él; desconoce el paradero de Aemond (se lo dijo Alicent a Rhaenyra tras coserlo en su tapiz Helaena) y/o de Vhagar; creo que ni se llega a preocupar por dónde están Aegon y Larys, a pesar de que se tiran semanas dando vueltas por Reposo del Grajo y alrededores; acerca de la cuestión de Robaovejas, sí, mucho sospecha de Daemon, pero ni se le pasa por la cabeza enviar a algún espía para desmontar la versión del Príncipe Canalla y averiguar la verdad; y, el remate, se cree que Alicent era la embarazada y no Helaena, y escurre el bulto cuando Rhaenyra se lo cuenta, y esta última cuestión nunca llega a conocerla la reina.

Con ese currículum, para no echarla.

Como comenté, la Mysaria de la serie que busca trepar para ganar una posición de privilegio me parece que tiene un camino esta temporada lógico con lo visto del personaje que han dibujado este año, pero este giro de un episodio a otro me parece muy brusco y, desde luego, si me tengo que acoger al título de “Consejera de los Rumores” es un personaje pésimo y desdibujado y carente de sentido. La retahíla de cosas que ha ignorado o que no ha investigado es de risa, y la función del personaje ha dejado mucho que desear. Veremos qué rol tiene en la cuarta, pero pinta a que será otra detractora más de Rhaenyra, por si no le faltaba gente en contra.

Y, ahora sí, la Reina Elegida.

Es inevitable que se vaya a comparar a Rhaenyra con Daenerys; ya se lleva haciendo, de hecho, durante toda la entrega. Yo, desde el primer momento, y en base al tercer episodio de esta temporada, defiendo que la manera en que han escogido mostrar el declive del personaje, y su reinado abocado al desastre, me parece mucho mejor de lo que hicieron con la protagonista de Juego de Tronos, a la que le giraron la tortilla cuando les convino por efecto dramático, por mucha señal previa que hubiera de la “locura Targaryen” y que no estaba bien de lo suyo. Daenerys debería haber tenido una temporada como la que ha tenido Rhaenyra, dedicada a explorar su caída a los infiernos, y no dejarla de loca genocida como se dibujó al final, por motivos y trampas de guion de dudosa calidad.

Dicho esto. El camino hasta hoy con respecto a Rhaenyra me ha parecido muy correcto, y de lo mejor de la temporada, por muchas críticas que le caigan al personaje. Pero remarco lo de hasta hoy, porque, tras todo lo que has construido, con un episodio entero dedicado a ella y a explorar su psique, que el clavo decisivo que impulsará su caída definitiva sea el discurso ante el pueblo de Desembarco, pregonando la profecía del Príncipe que Fue Prometido y erigiéndose a sí misma como la salvadora de la humanidad, me parece una cagada tremenda, porque, al final, lo que queda es un “esta tía es una loca del c*ño”, y punto. Tanto por parte de los presentes en la plaza de marras (solo hay que ver las caras de Orwyle y Torrhen), como por parte de los espectadores que todo lo que hacen los Targaryen que se sale un poco de la norma lo justifican con lo de la locura supuestamente intrínseca en la familia, como por parte del propio Ryan Condal, que en un artículo de The Hollywood Reporter ha soltado, y cito: “Targaryens say crazy shit all the time.” (“Los Targaryen dicen locuras tremendas todo el tiempo”). Eso es lo que quedará. Nadie en Desembarco le va a hacer caso ya, porque ha matado al líder de la Fe de los Siete, lleva semanas abocando al caos a la capital, y el legítimo rey ungido por el Septón Supremo sigue vivo, y están hartos de ella ya. Encima, se pone a pregonar una fantasía grandilocuente sobre el fin del mundo y que ella es quien los salvará a todos. Pues bien.

Que el propio showrunner desmerezca de esta manera a su protagonista, y lo reduzca a “está loca como todos los de su familia”, es lamentable. Tras todo lo construido con el personaje, con ese discurso, lo has tirado todo por tierra. Porque la gente se va a quedar con que no rige y nadie le hace caso con lo de la profecía, cuando el punto al que ha llegado Rhaenyra, se apellide Targaryen, Stark, Manderly, Dustin o Martell, tras todo lo vivido, es completamente plausible que cualquier persona esté destruida a nivel emocional, pero como tiene el apellido que tiene, el colectivo, tanto el ficticio como el espectador medio, se volverá a quedar con que una mujer Targaryen que llega al poder se le acaba yendo la pinza porque está loquita de lo suyo. Es terrible todo esto, terrible. Había motivos de sobra plantados por ellos mismos para que el pueblo de Desembarco se gire contra ella, lo habían hecho bien, maldita sea. Ahora, si acaba yéndose a pique su reinado, ella se quedará con el “¿por qué no me han hecho caso, si soy la Reina Elegida?”. En fin, una pena.

Como una pena es la trama de Baela esta temporada, que ha tenido una mísera escena, y ha vuelto a quedar patente lo inútil del personaje. Veremos si en la cuarta sirve para algo más que para triangular una trama sentimental que nadie pidió, como parece que nos han dejado abierto con sus escenas este año con los hermanos Velaryon.

Y ahora, a Ladera.

Me vais a permitir que le dedique unas palabras a los Lobos del Invierno. Este grupo de personajes, capitaneados por Roderick Dustin, creo que ha sufrido bastante como consecuencia de las decisiones de la sala de edición de la serie, porque me consta que ha habido numerosas escenas eliminadas del metraje final, y unas cuantas las protagonizaban ellos. Si hay algún espectador que esté leyendo esta review y desconociera el material original: ¿sabíais el nombre de este personaje antes de este episodio? ¿Pensabais que era un Stark? Si las respuestas son “no” y “sí”, prueba mi argumento. Donde les podríamos haber disfrutado, que son en más batallas, como la de apertura de la temporada, cuando se reúnen con Daemon y las tropas ribereñas, o en la del sexto donde matan a Cole, nunca llegamos a verlos. Comprendo que sea tema de presupuesto, y que tienen que ahorrarse batallas, pero es una lástima, porque con lo poco que se ve de ellos en este episodio, podría haber quedado en los espectadores un mejor recuerdo del que tendrán, aunque tengo que decir que uno de los mejores de toda la trama de Ladera de hoy es Roderick Dustin, que nos ha librado de Ormund Hightower de una forma bastante gráfica y satisfactoria, para qué mentir. Ya digo, una lástima que a los norteños (y a los ribereños, dicho sea de paso) los hayamos tenido tan poco, porque podrían haber sido uno de los puntos más potentes de esta entrega.

La batalla ha sido espectacular. ¿Al nivel de las grandes de Juego de Tronos? Yo diría que se sienta en la misma mesa, pero no la veo superior a ninguna de la serie madre. Tal vez sí la mejor de lo que llevamos de House of the Dragon, eso sí; sin ir más lejos, me parece superior a lo visto en el 3×01 en el Gaznate. Porque ya si evaluamos la calidad del episodio en conjunto, batalla de Ladera junto al resto de tramas, los hay que incluían contiendas que están por encima de lo visto hoy aquí, por todos los motivos expuestos anteriormente. Sea como sea, el rato que hemos tenido en Ladera ha sido una gozada a nivel visual, y entretenimiento de alto nivel, como el que se le tiene que pedir a esta serie cuando se pone la armadura y se centra en las refriegas (a nivel de tramas políticas y tramas en general, pues bueno, hay de todo, por desgracia).

Me fascina que Ulf haya estado desaparecido la mayor parte del conflicto porque estaba durmiendo la mona. Ya comenté en la anterior review que la justificación del giro me parecía muy cogida con pinzas, pero en cuanto a Ulf en sí, como personaje esta temporada, me ha gustado mucho su camino, y lo pongo entre los mejores, por encima de Hugh, que creo que estaba muy claro que le iban a matar a la mujer para darle una motivación a futuro (lo de la mujer en la nevera a estas alturas de vida huele regular ya…). Pero el jinete de Ala de Plata se ha tomado la justicia por su mano, se ha venido arriba, y ha arrasado con todo lo que ha pillado a su paso, destrozando el tablero y cerrando la batalla, en la que diría que han perdido todos.

Otro que me ha gustado mucho es Gwayne, que con el paso de la temporada me ha ido ganando, aunque solo por haber aguantado al nihilista de Criston Cole ya merece todo mi respeto y admiración. Pero ya lo dije en semanas anteriores, la construcción de los Hightower en general en la serie me parece de lo mejor, y el hermano de Alicent es otra muestra de ello. Su intento de negociar con Daemon me parece un gran momento, por parte de todos los implicados: de entrada, por su iniciativa de mediar para evitar un conflicto armado de tamaña escala; por el Príncipe Canalla, que me ha encantado verle en acción hoy y también lo destaco a nivel de temporada; y por Corlys Velaryon, que ha tenido un atisbo del animal político que también es (o se supone que debería ser), y es un aspecto del que se nos ha privado esta temporada, ya que en vez de tenerle en Desembarco en la corte de Rhaenyra, lo hemos tenido perdido la mayor parte del tiempo, y es una lástima.

Del Rey Consorte, lo dicho, otro de los mejores de la entrega para mi gusto, y que nos ha dejado momentos muy buenos, y muy cruentos, porque lo de quemar niños para asaltar la ciudad me ha parecido un rasgo del verdadero Daemon Targaryen, el del libro, y que aunque aquí su espíritu está reflejado casi en su totalidad, es cierto que, como muchos personajes, se le había edulcorado en alguna ocasión. Me parece correcto y acorde con la situación y el personaje, y aplaudo el vistazo al Canalla de verdad.

Echaré de menos a Ormund Hightower, al que antes me he referido de pasada, pero que creo que merecía un párrafo propio. Ha sido uno de los más destacados de la temporada, un gran secundario dentro del universo de Canción, y otro villano a nivel político a sumar a la lista de buenos enemigos que nos han dejado estas series, excelentemente interpretado por James Norton. Eso sí, con lo de su condición olfativa, me ha extrañado que solo reaccionara en dos momentos: cuando huele la letrina en la que estaba Ulf durmiendo, y ya cuando le cae la sangre de Roderick en la cara, cuando todas las calles de Ladera durante el conflicto no debían oler a rosas, precisamente, pero bueno, no me molesta. Tras el gran nivel ofrecido con este personaje, solo me quedaba despedirle destacándole.

Queda en el aire también ha pasado con Daeron, porque cuando Ulf lanza su ataque a las calles de Ladera, intenta ocultarse con Gwayne, pero luego él despierta y el hijo de Alicent no está por ninguna parte. Supongo que no le ha pasado nada, pero nos lo contestarán en la cuarta. Tras lo visto en esta tercera, me ha convencido mucho el personaje y la interpretación de Benjamin Evan Ainsworth, y ha sido otro de los aciertos de la entrega. Quizá hubiera tenido más sentido que el final de Ormund hubiera estado propiciado por alguna decisión o acción de Daeron, puesto que nos los han construido a ambos a la par, y su relación siempre ha sido de clara dominancia por parte del líder de las tropas verdes, pero bueno, tampoco me disgusta que Roderick Dustin le haya clavado una espada en el culo, la verdad.

Para concluir, y a modo de corolario de la temporada, creo que me sigue valiendo el titular que escogí para la miniatura del vídeo sobre los cuatro primeros episodios: “espectáculo para cubrir carencias”. La sensación que me queda es que, si te ciñes a sentarte frente a la pantalla y observar lo que te ofrecen, cuando la serie se centra en momentos de batalla más espectaculares como los de hoy de Ladera o el del Gaznate, o incluso los acontecimientos del 3×02 sin que hubiera una contienda, se puede disfrutar mucho la serie, de verdad que sí. Es entretenimiento de alto nivel, y no a la altura de muchas incluso en el mercado televisivo actual que tenemos. No obstante, la expresión “panem et circenses” me sirve aquí también, y mi titular va en esa línea. Justo toda esa espectacularidad ha intentado cubrir muchos problemas a nivel de guion que tiene la serie. Y estos defectos no son porque yo conozca el material original y no sean fieles; son problemas que arrastran dentro de la propia idiosincrasia de la serie, faltando a la coherencia de la construcción que han llevado a cabo en estas tres temporadas, y eso es un problema muy grave. No dudo de que la cuarta temporada volverá a ser espectacular, porque quedan cosas muy potentes aún por mostrar, pero temo que adolecerá de lo mismo, de guiones ramplones en muchas ocasiones, y de giros previsibles o mal elaborados, que, para los que analizamos y profundizamos un poco más en la serie, seamos lectores o no, detectaremos, y creo que nos hará disfrutar menos del producto.

Sea como sea, la tercera temporada se erige como una de las series más espectaculares del año, una de las mejores entregas dentro del universo de Canción de Hielo y Fuego, aunque no me parece la más destacada de House of the Dragon, porque existe la primera.

Cuando regrese la cuarta temporada, si es posible, retomaremos las reviews semanales de la serie, para despedir su periplo televisivo. Hasta entonces, podéis dejarme vuestros comentarios en esta entrada, y ya os avanzo que mañana por la noche, a las 21 horas, debatiremos en YouTube sobre la entrega recién terminada. Espero veros por allí, y solo me queda decir: Valar Morghulis, y gracias por estar al otro lado.