Review The Flash: The One with the Nineties

Review The Flash: The One with the Nineties

¿Sabéis esa sensación al ver un tiranosaurio mal digitalizado de que muy probablemente el episodio vaya a ser duro de ver? Pues bien, esa fue mi sensación a los 2 minutos de empezar el capítulo, por lo que ya desde sus comienzos hay que decir que apuntaba maneras, pero ¿habrá estado a la altura de mis nulas expectativas o para variar ha sido en capítulo decente.

Empezamos con Barry echándose una siesta en la cámara criogénica mientras esa Speedforce con forma de Nora Allen explica que las fuerzas son como ella pero que que por algún motivo quieren matarla. Por lo tanto, tienen que construir unos inhibidores para protegerse de ellas, así que mientras Cisco y Chester se van al pueblo de al lado a probarlos, resulta que una energía verde los golpea y los transporta a los 90’. Me sorprende lo de los 90 porque por lo general suelen utilizar la nostalgia con los 80’, pero entiendo que por motivo de edad de los personajes tiene más sentido esto … aunque me haga sentir un poco más viejo.

Sigamos, porque obviamente, estamos ante un episodio centrado en la dupla Cisco-Chester, que de repente son superamigos, en un intento de darle un poco de pese a este segundo personaje, pues ha pasado de ser un figurante irrelevante la temporada pasada a ser miembro de pleno derecho del Team Flash es una maniobra que si fuera un poco mal pensado diría que sido hecha para rellenar cierta vacante en el equipo. A través por este paso por la ciudad natal de Chester, la ficción decide dar un poco de trasfondo al personaje explicandonos parte de su pasado y la relación que mantenía con su padre.

«Oiga señor, no le conozco de nada y esto roza el acoso sexual»

Hablemos un poco de la situación porque no es que hayan viajado al pasado persé, es que están encerrados en una especie de bucle temporal que simula ser un día de 1998. Con esto tendremos a Cisco y Chester dando vueltas por este pasado buscando a la entidad culpable de la situación. Mientras buscan, Chester se reencontrará con su difunto padre, que murió cuando era pequeño en un accidente de coche y todo le servirá para reconciliarse con él, entendiendo lo mucho que se sacrificaba para que su hijo tuviera un futuro.

Llegado a cierto punto, la burbuja temporal se amplía hasta llegar a Central City y es Chester quien tirando de labia convence al usuario de esa fuerza de que debe parar y que puede decidir su propio futuro … o esa era la intención, porque sale un poco rana y el chico este lo toma como que eso lo puede hacer en general para todo el mundo, por lo que de la nada acaban de crear otro enemigo más que se une Psycho y Fuerza como villanos de lo que está siendo la temporada.

«Frosty, creo que estás confundiendo la libertad creativa con el síndrome de Diógenes»

Saliendo de lo que ha sido la trama principal del capítulo, como alivio a todo esto hemos tenido los problemas de convivencia entre Caitlin y Killer Frost, y bueno que Joe avisa a esta última que cierta agente del FBI está detrás de ella … a lo que Killer Frost responde “me la suda, que venga a por mí”.

En definitiva, no me ha parecido tan mal capítulo como he dicho en la entradilla, me parece de sentido común que hayan decidido dar algo de trasfondo al personaje de Chester ahora qué le vamos a tener ahí constantemente; sin embargo, la serie sigue tremendamente lejos del nivel que la llevó a tener directamente estas reviews. Parece que haya celebrar como si no hubiera un mañana cada vez que la ficción abandone la mediocridad y decida dejar un episodio simplemente decente. Yo lo siento, pero me niego a bajar de semejante manera el listón solo porque la serie no decida esforzarse. 

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