Review Supernatural: Carry On

Review Supernatural: Carry On

Carry On termina una serie que nos ha acompañado durante gran parte de nuestras vidas y nos despide de algunos personajes que se habían convertido en parte de nuestra cotidianidad. No es un episodio que sirva como una series finale al uso (eso lo fue el episodio anterior Inherit the Earth) esta vez nos muestran una suerte de epílogo que quiere cerrar la historia del todo y personalmente creo que no hacía falta.

Hace algo más de una semana vimos el decimonoveno episodio de la última temporada, Inherit the Earth, un episodio que presentaba un final perfecto para el recorrido que hemos compartido en estos últimos quince años. Vimos a los héroes ganar y al villano ser derrotado, los héroes lograron ser libres y estaban abiertos a nuevas aventuras y experiencias de las que los espectadores no seríamos testigos y como no necesitábamos serlo, porque ya hemos acompañado a los Winchester durante gran parte de sus vidas, estábamos bien con ese final.

Tras Inherit the Earth, todos sabíamos que Castiel volvería de algún modo, porque Jack no iba a permitir que su padre adoptivo se quedase atascado en el Vacío; sabíamos que todos los desaparecidos tras el capricho de Chuck volverían sus vidas de cazadores de monstruos; sabíamos que Sam regresaría con Eileen … no hacía falta mostrar nada de eso, porque la mayoría de las veces no hace falta enseñárselo todo al público. Es más, creo que incluso sabíamos que a la larga, tras algunos años, Dean probablemente moriría en alguna cacería y también sabíamos que esa era la única forma posible para que Sam se separase de él y tuviera una vida independiente. Pero está claro que no hacía falta enseñarlo.

Se nos acaba para siempre Supernatural, el innecesario pero definitivo final que nos da este episodio es totalmente terminante y cuesta creer  que vayan a recuperar esta ficción de alguna manera dentro de una década al estilo de Dexter o a los personajes mediante sus apariciones en spin off… que por otra parte ya se intentaron y no funcionaron. Así que toca decir adiós y esta vez es para siempre. Obviamente después de una aventura de quince años una despedida con tintes tan definitivos es muy dolorosa y quizás sea eso lo único que hace especial este episodio que por otra parte no ha sido ni muy bueno ni muy memorable.

Es más, para mi gusto sólo hay algo que me parece realmente bueno en un episodio donde casi todo es prescindible pues ha sido un capítulo bastante cutre. Quiero creer que los guionistas tenían una buena idea que no se ha podido llevar a cabo. Creo que quizás por causa de la crisis provocada por el covid-19, no pudieron participar todos los actores que podrían haberlo hecho (ya que es difícil viajar en este momento) e incluso los extras o los maquilladores tienen complicados sus desplazamientos aunque sea por causa de trabajo. Lo de los maquilladores hay que resaltarlo porque la escena en la que Sam aparece con una peluca gris mal colocada sin el más mínimo maquillaje y con el mismo cuerpo de siempre resulta poco creíble. Se veía demasiado cutre hasta para los criterios de la CW. Y podrían haber usado a otro actor en el momento en el que se muere, pues tampoco es que tenga un maquillaje maravilloso pero bueno al menos no es un aspecto tan ridículo como  las canas con las que entra a desempolvar el impala en el garaje.  Lo de los extras es otro asunto grave, pues no ha sido exactamente una maravilla enfrentarnos a unos vampiros enmascarados.

Y ya que estamos con el plato fuerte, hablemos de ello… ni siquiera le hemos visto la cara al asesino de Dean y eso es algo que los espectadores nos merecíamos. Si hay un maldito vampiro capaz de cargase al jodido Dean Winchester es un vampiro que se merece un poco de atención. Porque seamos sinceros un tipo como Dean, un tipo capaz de vencer al mismísimo Lucifer e incluso al mismísimo Dios; un tipo capaz de desencadenar el Apocalipsis y de frenarlo después; un tipo capaz de hacer una visita el infierno y volver reforzado a seguir matando monstruos, ángeles y demonios… un tipo así no, un tío como Dean Winchester, puede morir por algo tan absurdo como enfrentarse a un vampiro anónimo, el Dean que todos nosotros conocemos es un cazador que mata vampiros para desayunar.

Pero sí, muere por esa tontería y muere del todo. Por primera vez, el tipo que ha muerto varias docenas de veces (recodemos Mystery Spot por ejemplo), muere del todo. Y en esta ocasión llega al cielo. Es un cielo diferente al que nos presentaron en Dark Side of the Moon y en cierto sentido, aunque sea un lugar menos poético que aquel donde vagabas eternamente por tus mejores recuerdos, este nuevo cielo donde Jack ha roto los muros parece mucho más acogedor. Dean llega al bar de Ellen, queremos asumir que dentro esta Jo y posiblemente Ash e incluso Pamela y ojalá haberlos visto a todos. Pero esto es 2020 y nada es como debería ser. Dean sólo ve a Bobby, ambos comparten un par de frases y en ese momento Dean ve al Impala, está limpito, brillante, como nuevo y con la primera matrícula que todos conocimos: KAZ 2Y5. Se sube en el coche y empieza a sonar la canción de Kansas que llevábamos esperando desde el minuto cero del episodio.

Y por ese único momento, por ver esa matrícula y escuchar esa canción no pienso que todo el episodio haya sido una basura, porque ese momento ha sido muy emocionante, es lo único que ha estado el realmente bien… después de tantos años, el Impala, Baby, también es parte de mi vida y el 2020 va a ser el último año en el que escuche Carry On Wayward Son en la season finale de Supernatural. Y sólo ser consciente de eso que ahora mismo escribo hace que las lágrimas vuelvan a mis ojos.

Por lo demás la vida de Sam tiene sentido, me puedo creer que el pequeño de los Winchester lleve una vida normal sin su hermano mayor.  Hubiera sido imposible y absurdo pensar que los dos iban a sobrevivir y ser felices para siempre. Esa no es la vida de los cazadores y Dean siempre iba a ser un cazador, él es el primero que entendía eso, no sabe ser otra cosa y no sabe hacer otra cosa que luchar y pelear. Por su parte, Sam, con su hermano como modelo nunca podría hacer otra cosa con su vida que seguir cazando. Es decir, la única forma en la que Sam era libre para llevar la vida que siempre ha querido llevar, una vida normal, era que Dean desapareciera de la escena. Él tuvo la oportunidad con Lisa, tuvo la oportunidad de ser un hombre normal, pero eso no iba con él, no era la vida para la que estaba destinado y él lo sabía. Dean tenía que morir peleando. Pero para Sam siempre fue distinto, desde pequeño quiso desmarcarse del camino de la familia; recordemos que quiso ir a la universidad; intentó estudiar y quiso convertirse en una persona que no tuviera que cazar monstruos diariamente. Lo intentó en diversas ocasiones pero ahí tenía su hermano y Sam siempre regresaría a Dean. Por eso que Dean fallezca es la única oportunidad que tiene Sam para convertirse en la persona que quería ser. Así que lo compro, acepto ese final, pero la ejecución del mismo no está bien hecha y sobre todo: no hacía falta. Los guionistas pueden permitirse el lujo de enseñarnos algo menos de lo que queremos, pero nunca mucho más.

Y estoy de acuerdo en que no está mal, no es el peor final posible, es un final coherente y es algo que todos pensábamos que podría pasar  algún día. Ahora bien, no necesitábamos verlo en este episodio. Podríamos haberlo imaginado, podríamos haberlo intuido, podría haberse terminado la serie con nosotros simplemente sabiendo que el final más probable y natural de las cosas era ese. Pero un episodio a modo de epílogo después de algo tan conclusivo y definitivo como el episodio anterior Inherit the Earth

Parece como si el episodio Carry On fuera solo para hacernos sufrir un poco, hacernos llorar otro poco y … casi nada más. El tono de despedida que ha sobrevolado durante toda la temporada ha estado ausente en este epílogo, la temporada ha funcionado genial con ese maravillo desfile de personajes secundarios que queríamos volver a ver, incluso la semana pasada cerramos con Dios, Michael y Lucifer y eso fue magnífico. Y repito por enésima vez que no hacía falta continuarlo. También me parece que es mejorable que los espectadores tengan que tragarse que un tipo con un palo ensartando en los órganos internos pueda permitirse el lujo de dar un discurso sin que se le vaya la voz o le salga sangre por la boca. Dean se permite decir todo lo que quiere decir y la muerte sólo llega cuando él le da permiso. Podría ser bonito como concepto si no hubiera quedado tan cutre. Claro que, para cutre, nada lo es tanto como el primer plano del clavo gigante que termina por matar a nuestro Dean. Otra cosa que quiero mencionar como innecesaria es lo de enseñarnos el cuerpazo de Jared Padalecki que no voy a decir que me moleste haberle visto sin camiseta pero creo que era total y absolutamente innecesario objetivizar al actor y su cuerpo a estas alturas y mucho menos en una series finale.

Por lo demás no me queda claro si Sam abandona para siempre la caza o sigue metido en el mundillo ya que su hijo lleva el tatuaje para no ser poseído. Es muy probable que abandone la caza, y que la forma que tienen los guionistas de decirlo sea mostrar el impala en el garaje abandonado, cuando Sam se sube al asiento y toca el volante parece que nos está diciendo sin palabras que siente nostalgia de una vida que ha quedado muy atrás.  Quizás no sólo está pensando en su hermano, quizás todo lo que implicaba ese tipo de vida. Al fin y al cabo me cuesta creer que Sam pudiera seguir en ese mundo, obligado a recordar a su hermano en cada instante. Posiblemente consiguió que su hijo se hiciera ese tatuaje para mantenerse seguro, pues aunque Sam abandone la vida del cazador no puede abandonar las cosas que sabe y sabe cómo mantener segura su familia de monstruos terribles. Supongo que normal que use los medios para salvarlos.

Creo que éste ha sido un viaje con muchos altibajos. Cinco temporadas magníficas y diez temporadas que no tanto. Aún así en el sabor de boca es positivo porque han sabido hacerse un hueco en mi corazón y porque han estado siempre ahí, porque Supernatural ha formado parte de mi vida y los Winchester han sido dos personas más a las que conozco y a las que me ha encantado conocer.

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