Cobra Kai (3ª Temporada): Ah shit, here we go again

Cobra Kai (3ª Temporada): Ah shit, here we go again

Una de las cosas que decía Nietzsche con el eterno retorno, es que los comportamientos de las personas y los hechos estaban condenados a repetirse de forma infinita y el tema de los bucles en los comportamientos de los personajes no es algo nuevo en el mundo de la televisión, e incluso es algo realista, pues nadie madura y cambia de un día para otro. Otra cosa es cuando esa repetición es algo más meta, está en la propia estructura (como en su día cuando hablé de cómo lo trataba NieR: Automata); sin embargo, hay una diferencia enorme cuando es algo intencional y cuando es fruto de no tener ni idea de cómo avanzar y decides repetir conceptos, en este caso no dudo que ha sido por lo segundo … Además me ha dejado empezar un artículo de Cobra Kai hablando de Nietzsche, que ese crossover no se lo esperaba nadie.

Voy a quitar la tirita de la herida: esta tercera temporada ha sido una repetición de la segunda, una temporada 2 versión 2.0. Decir que la serie avanza mínimamente durante más de del 80% de esta nueva entrega es ser generosos, pues Netflix se ha estrenado en la producción de la ficción haciendo un calco de lo visto anteriormente intentando cambiar un par de cosas para que dé el pego como quien copia en un examen, pero como suele ocurrir en el ejemplo, no cuela.

Es una temporada anclada en la rivalidad entre dojos que ya vimos, la cual evidentemente tras lo que ocurrió en la season finale de la segunda no se iba reducir; el problema está en que lo enfoca de la misma manera: tensión creciendo hasta una pelea intermedia que caldea un poco más la cosa hasta otra más importante en el final de temporada … exactamente como en la anterior ¿Y por qué funciona bien en la segunda y no tanto en esta tercera? Pues porque en aquella ocasión era una escalada hasta el clímax final y en esta, la montaña ya estaba escalada, no hacía falta recorrer el mismo camino. Tocaba ver que pasaba una vez estaban en la cima, no bajar para volver a subir utilizando el mismo sendero y esquivando las mismas piedras.

Incluso la relación entre Daniel y Johnny está atrapada en un ciclo de nunca acabar, cometiendo una y otra vez los mismos errores. Me parece coherente que sean estos personajes quienes estén más condenados a repetir su pasado, pero si estás contando una historia y quieres que esta avance lo más mínimo no puedes permanecer anclado en un mismo punto por los siglos.

Y no todo ha sido malo, algunos personajes han tenido una evolución bastante buena y coherente como Miguel o Hawk, pero en cambio otros como por ejemplo Tori han dado más de un paso para atrás pasando de ser personajes con una mínima profundidad a sombras de lo que plantearon cuando lo presentaron. Una de las grandes virtudes de la serie es que en lo relativo a los jóvenes, no los trataba como buenos y malos; aquí Netflix ha roto la baraja y o bien estas en el lado de los seres de luz o bien disparaste a la madre de Bambi; viendo el punto por el cual supongo que tirará la cuarta no me parece extraña esta polarización, pero que hayan utilizado a los propios chavales para eso para mí rompe en mil pedazos una de las mejores cosas que tenía la serie.

Pero lo que más me duele es que pese a todo, la temporada sigue siendo un gustazo de ver y engancha como las anteriores, aun con todos los fallos te mantiene delante de la pantalla logrando que te metas en vena los 10 episodios de maratón. Y esto me da rabia, porque si no hubieran sido tan sumamente conservadores podríamos haber empezado el año con una de las series más importantes de 2021, pero todo esto está ahí y si en su día fui duro con The Handmaid’s Tale por hacer exactamente lo mismo, tenía que volver a hacerlo ahora.

De todos modos, lo mejor que me deja la temporada, es que da la sensación que con la siguiente Cobra Kai va a avanzar de verdad, más que nada porque no la queda otra.  

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