Review The Mandalorian: Chapter Three - The Sin

Review The Mandalorian: Chapter Three – The Sin

Una semana después del debut de una de las series más esperadas de este año, habiendo quemado ya los memes y los gifs sobre cierto bebé, llegamos a la que será la rutina habitual durante lo que durará la temporada debut de The Mandalorian, a episodio por semana y lanzándose los viernes. Vamos con The Sin, el tercer capítulo.

Una vez obtenido el objetivo que le habían marcado a nuestro cazarrecompensas, el Mandaloriano se dirige de nuevo al planeta donde recibió el encargo, del que no sabemos el nombre y no se nos dice en ningún momento (que digo yo, qué les costaría poner un letrerito explicando cuál es el planeta). Allí, se reúne con los que le encargaron ir a por el bebé, y que le entregaron una pieza del metal beskar, de la que luego hablaré. Estos señores son destacables, porque se trata de fieles al régimen imperial que, a pesar de que se nos repita que el Imperio ya no está, y que todo lo relacionado con el mismo carece de valor en la actualidad (la época de la serie está ubicada unos cinco años después del Episodio VI), vemos que todavía quedan “nostálgicos” que todavía visten como los soldados de asalto clásicos, y parece que están llevando a cabo operaciones clandestinas en planetas del Borde Exterior, que, aunque no se nos especifique, cualquiera de los que tenemos un mínimo conocimiento de la saga puede aventurarse a decir que el planeta que vimos en el piloto y hemos visto de nuevo esta semana se ubica en esta región de la galaxia de Star Wars, conocida precisamente por albergar a gente de dudosa reputación, lo que la hace ideal para que cazarrecompensas, caudillos varios y delincuentes se refugien lejos de la Nueva República (institución que nace después del sexto Episodio y que perdura hasta el auge de la Primera Orden en el VII). Puede que volvamos a ver más de estos imperialistas, y la verdad que me parecería interesante que The Mandalorian nos mostrara algo de lo que pasó con los restos del Imperio, y si de ahí surgió la Nueva Orden.

Ya vemos durante el comienzo del episodio que el Mandaloriano parece haberle cogido cariño al bebé, y le cuesta renunciar a él, a pesar de la suculenta recompensa que le proporciona el contratista: un cargamento de beskar, el metal que forma su armadura, algo machacada tras el encontronazo con la bestia del pasado episodio. Aún así, de primeras, cede y les da el bebé a los imperialistas, y se marcha a la cantina para encontrarse con Greef Karga y recibir su nueva captura, luciendo su nueva y recién construida armadura.

Pero antes de eso, asistimos a una serie de escenas que no son gratuitas, y que nos proporcionan más contexto sobre la situación histórica de Mandalore, el planeta natal del protagonista y con el que aquellos que hemos visto Clone Wars y Rebels ya estamos algo más familiarizados. En ese momento de la línea temporal de Star Wars, lo que queda de representación de esta raza parece que se limita a un grupúsculo clandestino, que se oculta y que permanece ajeno a los acontecimientos de la galaxia, dedicándose, como nuestro protagonista, a realizar trabajos por dinero para seguir vivos, siendo fieles a su propio credo, algo que ya nos han introducido y que será clave para el desenlace del episodio, y quién sabe si veremos más de ello durante la serie. Además, hemos visto más flashbacks del protagonista, o mejor dicho, «flashes», en los que vemos cómo muere su familia, y que lo hace a manos de los droides que usaba la Federación de Comercio en los episodios I a III, lo cual llama la atención de primeras, porque nos hablan de la Gran Purga, y que el Imperio arrasó Mandalore en su momento, pero estos droides son pre-Imperio, así que quizá estos dos hechos no están relacionados, y la caída de Mandalore llegó tiempo después del momento en el que el protagonista se queda huérfano. Con tan poco, The Mandalorian nos da pie a teorizar, lo cual se agradece.

A pesar de haber recibido un nuevo encargo (si os fijáis, la raza del objetivo nuevo del Mandaloriano es la misma que la del almirante Ackbar del Episodio VI, los mon calamari), a nuestro cazarrecompensas no se le va de la cabeza el bebé, y decide volver sobre sus pasos y llevárselo de allí con él. Esto es una violación flagrante del Código del Gremio de Cazarrecompensas, o eso nos dicen y nos queda claro tras ver las consecuencias del rescate, que consiste en que, una vez entregada la carga, no se deben hacer preguntas al respecto de su destino ya en manos del que realizó en encargo. No obstante, al Mandaloriano parece darle igual el código en este caso en concreto, y salva al bebé, al que estaban sometiendo a una serie de pruebas que me despiertan también mucha curiosidad, por saber qué querían de él esos imperialistas.

Antes de marcharse del planeta, asistimos a una nueva escena de acción de alta calidad, con el Mandaloriano abriéndose paso a tiros frente a una cantidad ingente de cazarrecompensas que han sido alertados de que ahora, la presa, es nuestro protagonista. De la escena no voy a decir nada que no podáis apreciar vosotros: es una joya visual y un espectáculo mientras se lleva a cabo. Cuando todo parece perdido, llega el deus ex machina de turno, que unas veces queda mejor, y otras peor, y en este caso, no queda mal: el clan mandaloriano salva a nuestro cazarrecompensas cuando ya estaba contra las cuerdas, a pesar de haber opuesto una resistencia más que digna ante tanto enemigo. Queda un último intento por parte de Greef de detenerle, pero el Mandaloriano siempre tiene recursos para librarse, así que abandona el planeta con el bebé y ahí nos despedimos de él hasta la semana que viene.

Creo que ha sido el episodio más completo, que ha continuado la trama de los dos primeros y ya nos ha introducido nuevos elementos de la historia, como el lore mandaloriano o que ahora el protagonista sea un objetivo del Gremio de Cazarrecompensas, o la relevancia de los restos del Imperio. Aunando estos elementos y con las dosis habituales de calidad visual que nos ha brindando desde su arranque, creo que han logrado conformar el mejor episodio por ahora. Evidentemente, quedando cinco todavía y con una segunda temporada confirmada por delante, apuesto a que llegarán otros episodios aún mejores, pero para afianzar el comienzo de serie, me parece que lo están logrando capítulo tras capítulo. Nos vemos la próxima semana con la cuarta entrega de The Mandalorian.

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