Review Legacies: Death Keeps Knocking on my Door

Review Legacies: Death Keeps Knocking on my Door

La semana pasada tuvimos el foco de atención en la familia Saltzman, y conocimos al que iba a ser el «Monster of the Week» en este episodio, el renombrado y archiconocido Nigromante, el único, el inigualable, el magnífico… maldita sea, se me ha pegado la pompa del tipo este. Bueno, realmente no era tan conocido, la verdad, pero ha tenido su gracia. Lo importante: la trama ha avanzado más todavía, y nos vamos al parón con la sensación de que esta serie solo hace que crecer y crecer con cada episodio.

Hay algo que no me ha acabado de gustar pese a todo; no todo van a ser cosas positivas, aunque esto ya es de cosecha propia. La trama avanza y progresan también los personajes como MG, secundarios que acompañan a Hope y a Alaric y que han tenido su importancia en estos primeros siete episodios, pero que deben dar un paso adelante. Este hecho en sí me gusta, y es lógico para que una serie que acaba de iniciar su andadura crezca y evolucione hacia un producto más sólido y entretenido. Lo que no me gusta es que recurran a un elemento que ya sobreexplotaron en The Vampire Diaries a través de Stefan Salvatore: que MG sea un destripador como lo fue él en su día. La historia de Stefan como destripador ocupó muchos minutos durante los años en la serie original, tuvo su interés y amplió los horizontes de su personaje, protagonista de la ficción y le dio más juego todavía, ya que esa faceta asesina abrió posibilidades a una serie que solo hacía que sorprender cada semana en sus inicios. De hecho, compartió una trama muy interesante con el padre de Hope, Klaus, al inicio de la tercera entrega, cuando se fueron a hacer su particular viaje por carretera por Estados Unidos, solo que matando a diestro y siniestro. Aquel recurso para ese personaje fue interesante, y no digo que no nos sirva aquí para que MG evolucione hacia algo mejor y con más capas, pero volver a usar la figura de un destripador no me termina de convencer. Creo que era algo que distinguía a Stefan del resto de vampiros, y tenía una fama por ello, así que hacer que MG sea un potencial asesino en serie si se deja llevar por sus instintos más primarios me parece que es abusar de este recurso. Veremos hacia dónde se dirige esta trama, porque aunque compre que MG dé un paso adelante en su rol en la serie, la forma elegida no me gusta, al menos de entrada.

Y el muchacho ha llegado al punto de prácticamente drenar a un pobre ciudadano de Mystic Falls (deberían darles un plus de peligrosidad a sus habitantes) a causa de querer ayudar a Hope y no ser lo suficientemente fuerte como para ayudarla cuando ella estaba en apuros. Apuros creados por ella misma, porque se ha metido en la boca del lobo voluntariamente, tomando las riendas del interrogatorio al Nigromante, que se toma la molestia de paso de resucitar a la difunta novia de Rafael como distracción. Reconozco que me ha gustado mucho el carisma de este villano, a pesar de ser presentado con un aspecto algo cómico y ridículo, como alguien que no parece entrañar mucho peligro o no supone una amenaza muy seria, más allá de resucitar a los muertos, todo sea dicho. De hecho, los puntos cómicos del episodio antes de que Hope pase al subconsciente de la criatura creo que han sido utilizados de forma muy inteligente, y alivian la situación bastante. Además, aunque se veía venir que terminaría saliéndole mal el plan a la joven, no resta sorpresa a la maniobra del enemigo para hacerse con el puñal, y entregarlo en Malivore, del que hemos sabido algo más esta semana  a través de la historia que cuenta el Nigromante.

Y parece ser un pozo negro de maldad, literalmente, tal y como comentasteis en anteriores reviews y que también mencioné en su día cuando se hizo alusión en la serie. Esa última escena me deja un poco descolocado, porque parece que está siendo monitorizado desde una sala que parece más sacada de Lost que del universo de The Vampire Diaries. Además, vemos de nuevo la foto que tenía Landon, así que vuelven a darnos a entender que el muchacho va a tener una conexión con el lugar, y la exploraremos más pronto que tarde. Esta semana no ha hecho acto de presencia, pero creo que a la vuelta del parón le veremos de nuevo.

Lo más importante de este episodio ha sido la cuota de protagonismo de Hope. Sumergirse en la mente de este enemigo nos ha servido para explorar un poco más en la psique de la joven, que es el ser sobrenatural más poderoso de este universo creado por Julie Plec, pero no deja de ser una chica que ha perdido a sus padres años atrás, y ha vivido más muerte y trauma que la mayoría de mortales en toda su vida. Y no deja de ser una niña que quiso a su padre y que, aunque Klaus decidiera sacrificarse en pos de su hija, perderle no deja de ser fácil. Es lógico que quiera saber qué ha pasado con él y cómo está, y también entiendo que decida ella misma sacarle información al estar Alaric todavía padeciendo las consecuencias de haber tenido que despedirse de su prometida muerta por segunda vez. La fuerza de este personaje es uno de sus atractivos principales, y hoy lo hemos visto de nuevo, pero también hemos sido testigos de que es una adolescente que tiene que aprender mucho todavía, y que tiene un largo camino por delante, pero cuando lo haga, estamos ante un ser con una capacidad enorme para ser alguien de mucha relevancia en el contexto sobrenatural que han ido cimentando durante todos estos años durante las tres series, tanto para bien como para mal, porque como se desvíe hacia un lado más oscuro, Hope tiene también el potencial como para arrasar con todo. En su día, cuando comenzó la serie, ya aludí a esta dualidad que tiene este personaje, y que serían inteligentes en explorarla. Es humano errar, y esta semana Hope ha aprendido una valiosa lección de cara al futuro de la ficción, aunque eso haya supuesto dar el primer paso hacia un supuesto apocalipsis. Faltan dos llaves para abrir la cerradura, y tengo ganas de saber qué forma toman. Primero el puñal, ya veremos qué viene después.

Nos vamos de parón hasta el 24 de enero, cuando regresa la ficción en Estados Unidos, y al día siguiente lo hará en nuestro país. La sensación que me deja esta primera mitad de temporada es que las bases que han ido presentando hasta el momento son lo suficientemente sólidas como para conformar un producto con identidad propia dentro de este universo, entretenido, y con una historia atrayente como para seguir prestando atención a lo que sucede. Junto a esto, tenemos un reparto encabezado por dos personajes que destacan por encima del resto, como son Hope y Alaric, y les acompañan jóvenes con mucho margen de crecimiento, lo cual siempre es positivo. Legacies está siendo una grata sorpresa, y confío en que estas buenas sensaciones tengan continuidad durante el año próximo, lo suficiente como para que sea renovada por una segunda temporada, aunque es pronto todavía. Os veo en 2019, no olvidéis pasaros para leer lo que va pasando cada semana en la serie. Un saludo a tod@s.

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