Future Man (2017)

Future Man (2017)

Si nos dijeran que el futuro está en manos de un vago, masturbador y viciado de los videojuegos, cuyo único trabajo es el de celador en un laboratorio farmacéutico, pues seguramente lo daríamos todo por perdido. Pero como estamos ante una comedia de ciencia ficción, todo esto toma un cariz diferente. Josh Futturman (Josh Hutcherson), que así se llama nuestro héroe por obligación, se ve metido, gracias a ser el primero en finalizar un juego (que parece no debe conocer mucha gente) en una odisea espacio temporal con tintes apocalípticos. Dos personajes del videojuego, Tiger (Eliza Coupe) y Wolf (Derek Wilson), se materializan ante él, desde el futuro, en plena descarga masturbatoria y lo sumergirán en la aventura de su vida: La lucha contra los bióticos.

Producida por Hulu, y que podemos ver a través de HBO, nos llega de manos del británico Howard Overman (autor de la bien conocida Misfits), además de la participación en la escritura de Kyle Hunter y Ariel Shaffir, colaboradores habituales de Seth Rogen, uno de los productores de la serie.

El desarrollo de la serie empieza de forma frenética, el trío protagonista intenta cumplir su misión mientras una y otra vez mientras se van sucediendo imprevistos que les obliga a ir saltando por diferentes épocas para intentar finalizar con su objetivo. La serie no esconde la infinidad de referencias al cine del mismo género, desde ese inicio sacado de The Last Starfighter, del que en la propia serie sacan a colación, dejando como ejemplo de: “Sí, esto es por esa peli, y lo vamos a seguir haciendo.” Esto es parte del encanto de la misma, ya que en ningún momento parecen forzadas y siempre están bien encauzadas en la historia. Podría enumerar decenas de referencias pero eso le quitaría gracia a dejar en manos del espectador ir descubriéndolo por sí mismo, o de hacerlo luego tras haberla finalizado.

El ritmo de la serie es frenético desde el principio, pero según superamos el ecuador de la misma me queda la impresión de que se han quedado sin ideas. Algunos episodios están puestos sólo para llegar a los 13 de los que consta la temporada, cortando ese frenesí con el que empezaba la serie, yéndose un poco por las ramas y haciendo episodios homenaje con la excusa de ser parte del, menos radical, plan de Josh para acabar con los bióticos. Sólo al llegar a los dos últimos las cosas vuelven al ritmo habitual.

Del trío protagonista sólo tengo que decir que ha sido una gran elección, teniendo una gran química entre ellos. Sin duda mi favorito de los tres ha sido Wolf, con esa faceta de chef cocainómano amante de los 80. Tiger no me llegó a convencer esa humanización que intentan darle, mientras que Josh tiene mayor recorrido, convirtiéndose, al final sí, en el héroe que todos esperaban. Por otro lado, el episodio que me ganó fue el dedicado a James Cameron, sin duda el cenit de la serie y uno de mis episodios favoritos de este año.

Tengo la sensación que esta serie ha recibido luz verde gracias al éxito del tirón nostálgico que viene encabezado por ese boom llamado Stranger Things, sin querer comparar el contenido, que tira por un lado muy diferente, sí se le ven intenciones de aprovechar la explotación de ese motivo. Por eso es de agradecer que pase esto, ya que cuántas series deben haber quedado en cajones sólo por el hecho de nadie querer arriesgarse en producirlas.

Concluyendo, al final nos deja una serie con un humor muy gamberro, recordando a lo visto en Misfits y ese toque vulgar de las comedias de Seth Rogen. La serie es muy recomendable si os va ese humor, a veces zafio, pero sobre todo si os mola la ciencia ficción y los viajes en el tiempo, la parte con la que más he disfrutado, sin duda.

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