Spammers del Mes (diciembre) Rhea Seehorn y Bill Skarsgård
Ya hemos empezado con los estrenos y regresos del 2026, pero aún nos falta por cerrar una cosilla del año pasado: Spammers del Mes, nuestros intérpretes destacados del pasado mes de diciembre. Esta vez nos inclinamos por Bill Skarsgård, por su trabajo en una serie que hemos destacado hasta la saciedad. Y en el lado femenino, Rhea Seehorn repite también.
Rhea Seehorn

Bajo mi punto de vista, siempre es más sencillo empatizar con personajes más afables, amables, o de naturaleza más abierta, que con los ariscos, impertinentes, o directamente maleducados. Carol Sturka no es la protagonista más dicharachera de la historia televisiva de la ficción, y con razón, pero cuesta muy poco que nos enganche, entre otras cosas, por la fantástica interpretación de Rhea Seehorn que ya le ha valido el reconocimiento en los últimos Globos de Oro por este rol.
Es normal que sea desagradable. Sin entrar en detalles, la premisa de Pluribus da pie a que muchos pudiéramos actuar de la misma manera con respecto a lo que sucede en el piloto y marca todo el rumbo posterior de la serie. Y Seehorn lo hace de maravilla con todo lo que nos muestra de la escritora, desde su postura de rechazo absoluto al inicio, y el resto de actitudes que va mostrando conforme avanzan los episodios. Vamos de la mano con Carol en todo este viaje, y es brillante lo que hace la actriz con el no menos brillante guion que ha cocinado esta vez Vince Gilligan.
Fue una de las series de 2025, y una de las mejores actuaciones del año pasado nos la dejó ella, así que es más que merecida su presencia aquí por segundo mes consecutivo. Por si no hubiera ya suficientes alicientes para darle una oportunidad a esta joya de Apple TV.
Bill Skarsgård

El actor nos encanta y en esta ocasión lo destacamos por su papel en el inquietante universo de Derry. Bill se mueve con formas perfectas por ese delicado término medio, hilando con finura entre lo exagerado y lo contenido. Es un papel que fácilmente podría haberse deslizado a lo histriónico. Pero Skarsgård es lo suficientemente sobrio para no terminar convertido en una caricatura. Bill sabe encontrar el punto exacto para hacerlo verdaderamente terrorífico, sin el más mínimo atisbo de comicidad. Es más, en algunos momentos logra incluso proyectar una sombra dramática sobre el personaje.
Es cierto que sus rasgos faciales juegan a favor y que su presencia física, siendo tan alto e imponente, juegan a su favor, su aspecto refuerza la amenaza, pero sus capacidades interpretativas son sobresalientes. El resto del elenco cumple con creces; aun así, este actor, más bien secundario o incluso menos, sostiene sobre sus hombros buena parte del peso de la serie pese a aparecer en muy pocos minutos. Tal vez una mayor presencia de Pennywise habría resultado irritante: su dosificación es la justa y necesaria para no agotar al espectador y lograr un resultado magnífico.
