Orange is the New Black: análisis cuarta temporada.

Orange is the New Black: análisis cuarta temporada.

La temporada más oscura de Orange is The New Black también ha sido mi temporada favorita. Muchísimas tramas bien diferencias entre sí, buenas historias con personajes que ya conocemos muy bien y por quienes nos interesamos, evoluciones coherentes de los mismos y aportes novedosos y originales, a pesar de andar ya por el cuarto año en emisión. Y además, una temporada plagada de crítica social.

Para mí, esta ha sido la temporada de Caputo (Nick Sandow). Un personaje al que hemos visto ascender laboralmente a la par que se ha degradado moralmente sin perder toda la dignidad, creo que en esta serie son especialistas en mostrar los rincones más retorcidos del alma humana e incluso ahí, encontrar algo de luz. Caputo no es un mal hombre, de hecho le encantaría ayudar a las mujeres de Litchfield. Le haría feliz ayudarlas, pero no lo hace, no las ayuda. Caputo permite que Sophia Burset sufra un aislamiento inmerecido, que casi la aboca al suicidio y la destroza completamente. Caputo lo deja estar, hasta que en cierto momento decide filtrar una foto que ayudará a Sophia, pero castiga a la monja por preocuparse por aquello por lo que él no se preocupó. Tiene la primera intención de entretener a las reclusas con clases de arte, historia y literatura y se enfada cuando descubre que en lugar de esas clases de humanidades, las mujeres van a estar haciendo trabajos forzados… se enfada, pero no hace nada por evitarlo. El único momento en el que vemos cierta valentía en los actos de Caputo es en el último episodio, cuando defiende al guardia Bayley en lugar de arrojarlo a los leones, como le pidió la empresa que hiciera. Pero aún en ese momento, aunque defiende a Baxter Bayley, se olvida de la justicia real y omite el verdadero problema: cuando habla con la prensa ni siquiera menciona el nombre de la mujer muerta.

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Poussey, una de las pocas personas alegres y puras de corazón de Litchfield. Esta temporada se ha enamorado y ha sido correspondida, también hemos visto como se codeaba con una mujer a la que admiraba (la cocinera Judy King), que incluso la ayudó a hacer planes para cuando saliera de prisión. Así que las cosas no iban nada mal para Poussey. Pero un día se vio involucrada en una protesta pacífica en la que ella no tenía nada que ganar o que perder de forma directa. Participó en la protesta. Los guardias recibieron la orden de desalojar a las mujeres y uno de ellos, posiblemente el más inocente y bueno de todos… Baxter Bayley (Alan Aisenberg) quiso reducir a Poussey, colocó la rodilla sobre el menudo cuerpo de la joven y distraído por culpa de un ataque violento de Crazy Eyes, conmocionado por la situación y asustado, el guardia no se percibe que está ejerciendo tanta presión sobre la chica, que ésta ya no puede respirar. Y la mata. Un hombre inocente y bueno mata a una mujer inocente y buena porque sí.

Caputo intenta ser un buen hombre y no lo es porque no lo intenta lo suficiente, pero él cree que es su trabajo en Litchfield lo que está pudriéndole el alma y por eso recomienda al joven Baxter Bayley (Alan Aisenberg) que se largue de allí. El chico no lo hace y termina convertido en un asesino.

La actriz que interpreta a Poussey, Samira Wiley, ocultó al resto del equipo el destino que le esperaba a su personaje, para que así fuera más impactante para todas y esta estupefacción pudiera quedar reflejada ante las cámaras. Realmente, creo que no funcionó del todo bien, pues ni siquiera el grito de horror de Taystee me pareció suficiente. Ha muerto uno de los personajes más carismáticos de la serie y aunque el homicidio involuntario da mucho juego, sobre todo si añadimos conflicto racial y abuso de poder… creo que Poussey Washington se merecía una despedida mucho más épica.

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El episodio en el que muere Poussey lo escribe Lauren Morelli, una guionista que es precisamente la pareja de Samira Wiley. Creo que Morelli podría haber puesto un poco más de emoción en la escritura de la muerte de su chica. Aunque no fue su novia, sino la showrunner de la serie, Jenji Kohan, quien tuvo la idea de que Samira mirase directamente a la cámara y rompiera la cuarta pared al despedirse de la serie, que es posiblemente el momento más emotivo de la despedida. El flashback neoyorkino fue bonito, estuvo lleno de vida, repleto de experiencias diversas. También me gustó escuchar a Norme cantándole a Soso mientras la acunaba, pero en general, me ha parecido una despedida demasiado light. Me hubiera encantado llorar más.

En todo caso, sí que me parece una idea brillante que un personaje tan querido muera de una forma tan asquerosamente absurda e incomprensible, porque no podemos culpar al asesino de forma clara, porque Baxter no es un villano. Sí que podemos culpar a Piscattela o al sistema o al funcionamiento tan capitalista y empresarial de un correccional… pero toda responsabilidad queda diluida y repartida de manera que el amargor es mayor al no poder focalizar la rabia en una clara dirección.

Caputo y Baxter no son malos hombres, son personas que se terminan convirtiendo en malas o personas buenas que hacen cosas malas por culpa de las fallas de un sistema que permite o potencia los abusos de poder.

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En el mismo sentido, me parece interesantísima la exploración que se hace sobre la relación entre Doggett (Taryn Manning) y el guardia que la viola, Charlie Coates (James McMenamin). El guardia construyó una relación de amistad con Pennsatucky en la pasada temporada y cuando existía un cierto grado de confianza, abusó sexualmente de ella. Lo interesante del caso es que el equipo de Jenji Kohan no criminaliza a Coates, más bien todo lo contrario, es un personaje de carácter dulce y es un tipo simpático. De hecho, durante la cuarta temporada descubrimos que él no fue del todo consciente de haber abusado sexualmente de Doggett y contra todo pronóstico ella lo perdona. Es precioso cuando el guardia le dice a Pennsatucky <<I would have treated you like a person, not like … a thing>>. La intención de los guionistas no es presentar al guardia como un depredador sexual, no quieren que veamos a un villano, quieren que veamos a un hombre con una buena naturaleza que termina haciendo algo horrible al convertirse en una victima de un sistema que permite el abuso.

Creo que en la situación con Coates vemos una clara analogía con lo que pasa con Baxter Bayley. El sistema los transforma. Y si Daya aprieta el gatillo, tampoco habrá sido culpa de la joven, otro de los personajes más dulces de la serie, si aprieta el gatillo es porque esta cansada de soportar que un sádico se divierta haciendo que las mujeres traguen crías de ratones o propiciando una pelea que lleva a Kukudio a la enfermería y a Suzanne a estar aún más desequilibrada. O más concretamente, un sistema que permite que eso pueda pasar y que deja desprotegidas a las mujeres que quieren denunciarlo.

Todo ocurre debido al trato que reciben las reclusas por parte del equipo de veteranos de guerra bajo las ordenes de Piscatella. Y estos tipos trabajan en Litchfield, porque hay una empresa a la que sólo le preocupa obtener beneficios al menor coste.

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En la tercera temporada los malentedidos derivados de la relación entre los hijos de Gloria y Sophia terminaron provocando un estallido de transfobia en la prisión que acabó con Sophia en aislamiento volviéndose loca. Creo que la ausencia de Laverne Cox ha creado una sensación de creciente temor debido a qué no sabíamos qué estaba pasando con ella y a levísimas apariciones de Crystal Burset o menciones de algún otro personaje. Una trama secundaria que ha estado excelentemente bien llevada. También hemos tenido el auge de la hermandad aria, la transformación de Ruiz en líder del narcotráfico o la genialísima trama del tipo descuartizado en el huerto. De hecho, una de mis tramas favoritas ha sido la de Lolly (Lori Petty) y las buenas intenciones de Healy. Posiblemente estos dos personajes hayan tenido los mejores flashbacks de toda la temporada o por lo menos los que han aportado mayor carga emotiva. La trama de Judy King ha sido divertida e interesante en la medida en la que ha puesto de manifiesto que, incluso en la cárcel, los ricos son los ricos. Además tenemos la incógnita de lo que pasará en el futuro, puesto que Judy no pudo salir de la cárcel al quedarse atrapada en la revuelta, es posible que le alarguen la condena o que salga e intente vengar de alguna manera la trágica muerte de la admiradora a la que prometió ayudar.

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La serie termina con un cliffhanger, que encamina las próximas temporadas hacia tramas mucho más serias y oscuras. En la quinta temporada lidiaremos con las consecuencias del motín, del que no podemos asegurar que vaya a salir todo el mundo con vida. Jenji ha demostrado que no se corta a la hora de cargarse a personajes queridos por los espectadores, así que no sabemos que sorpresa nos traerá.