Stargate Universe: Ícaro como concepto

Stargate Universe: Ícaro como concepto

Ya puedo decirlo: diez años después, he concluido mi visionado de la saga Stargate. Aunque, siendo justos, este 2020 ha sido un bálsamo en ese aspecto, dado que una buena parte de la misma la he visto desde que empezara el confinamiento, allá por marzo, hasta esta misma semana, que he terminado Universe. Inicié un ciclo de artículos sobre la franquicia, primero con SG-1, y luego con Atlantis, y como lo prometido es deuda, tocaba hacer uno sobre la tercera producción de Syfy que, como he mencionado anteriormente, llevó por sobrenombre Universe. 

Pero antes, vamos a hacer una breve introducción mitológica (algo recurrente en la saga, por cierto, la terminología basada en mitos). En las historias griegas, se cuenta que Ícaro fue hijo de Dédalo, arquitecto del famoso laberinto de Creta, hogar del minotauro, criatura con cuerpo de hombre y cabeza de toro. El padre, ante la necesidad de huir de la isla, ideó un plan para escapar de allí, no por mar ni por tierra, dado que estaban controlados por el gobernante isleño, Minos, sino por el aire. Para ello, construyó unas alas a base de plumas, hilos y cera, para él y su hijo. Una vez que aprendió a utilizarlas, le enseñó al joven Ícaro la manera. Una vez que ya estaba todo preparado, Dédalo le advirtió que no volara demasiado alto ni demasiado bajo, ya que el calor que emanaba el Sol le derretiría la cera de las alas, y si bajaba mucho podría mojarse con el agua y no podría volar. No obstante, el muchacho terminó por coger altura a medida que avanzaba su trayecto en el aire, y los rayos del astro rey provocaron lo que le había dicho su padre antes, que las alas se desmontaran y, en consecuencia, terminó cayendo desde gran altura al mar, falleciendo. 

Esta parte de la mitología helena se usa frecuentemente para advertir de que algunas ideas ambiciosas, si no se llevan a cabo de forma adecuada, pueden acabar saliendo muy mal, como terminó el pobre Ícaro. Y creo que es la analogía perfecta para ejemplificar lo que pasó con Universe, y casualmente es su punto de partida.

Porque así se llama el proyecto que da pie a todo lo que nos mostró la serie, el que desbloqueó el noveno chevrón. Para los que no estéis familiarizados con la terminología, los chevrones son una parte de los Stargate. Hay nueve en cada uno, y sirven para codificar los símbolos y que la puerta funcione. Desde el comienzo de la saga, se nos contó que se usaban siete, seis para la dirección de destino y una para el punto de origen. El octavo añade una coordenada extra para viajar a otras galaxias (la Pegaso, por ejemplo, la de Stargate Atlantis). Y el misterio de lo que podría llegar a hacer la puerta en el caso de desbloquear el noveno chevrón es lo que motiva al Comando Stargate a poner en marcha el proyecto Ícaro.

La particularidad de activar adecuadamente el noveno chevrón es que necesita unos planetas concretos de los que absorber la energía emanada del núcleo y poder marcar la dirección. Y si el corazón del planeta se torna inestable, tenemos un problema. Y en esas se ven en el piloto los personajes que nos presentan en Universe. Una vez conseguidos los integrantes del equipo que el Comando Stargate consideró necesarios para hacerlo, un ataque al planeta donde se encontraban todos provoca que tengan que activar de emergencia el noveno chevrón para salir de allí, o de lo contrario hubieran fallecido. Y eso es lo que les conduce a Destiny. 

Así se llama la nave de los Antiguos, esa raza fundamental en toda la mitología de la franquicia, y que aquí también es crucial, ya que esa nave que construyeron milenios atrás es el medio de transporte de los protagonistas durante las dos temporadas de vida que tuvo la serie. Pero esta no es una nave cualquiera, sino que viaja sin piloto a través de las estrellas y las galaxias, parando cada tanto para permitir que los tripulantes puedan reabastecerse en los planetas que quedan al alcance del Stargate que lleva dentro de la propia nave, y luego salta utilizando su motor FTL (en inglés, faster than light, más rápido que la luz), siguiendo el curso predeterminado hacia su misión. Creo que ya con esto, podéis ver la problemática para nuestros nuevos protagonistas, y es que, básicamente, están atrapados en una nave que está a miles de años luz del Sistema Solar, que no pueden controlar para dar la vuelta y regresar a casa, y hay muchos tripulantes, con pocos recursos, y sin saber si van a salir vivos de allí.

He aquí que emergen dos figuras claves en todo el desarrollo de la ficción: el coronel Young y el doctor Nicolas Rush. Ellos son los dos mejores personajes de la serie (junto a otro que ahora mencionaré) y en los que recae el mayor peso de la historia, porque son dos polos opuestos que solo hacen que chocar una y otra vez, y ese conflicto es la esencia de la primera parte de la serie, y aunque luego se va atenuando poco a poco, siempre está latente y sabes que puede acabar saltando de una forma u otra, dependiendo de cómo tengan el día ambos. Esta dualidad nos deja los mejores momentos de Universe, y me gusta cómo la gestionan durante esas dos temporadas que tuvo la ficción.

El otro al que me refería era Eli Wallace, un joven que se ve inmerso en toda esta historia porque gracias a sus habilidades jugando a videojuegos, termina desbloqueando un algoritmo que había introducido Rush para encontrar a alguien capaz de servirle en la tarea de marcar el noveno chevrón, algo que solo podría realizar un genio como este joven. Al contrario que los otros dos, Eli tiene un buen fondo y un grandísimo corazón, y se ve obligado a atarse los machos (como la mayoría de la tripulación, al fin y al cabo) y madurar a base de arreones. Hay una conversación en la Series Finale entre él y Rush, que creo que es un buen resumen de sus respectivos caminos:

Rush: You’ve come a long way from that videogame slacker I discovered a year ago.

Eli: Thanks. You’ve been pretty consistent. 

Más o menos, la cosa quedaría así: una tripulación, viajando sin rumbo determinado y sin saber si regresarán a su hogar, parando de tanto en tanto en planetas y teniendo que sobrevivir con lo que vayan encontrando por el camino, y gestionando sus propios egos para intentar salir de allí de una pieza. Esa podría ser la premisa base de Universe, y es en lo que se fundamenta toda la ficción. Destacaría, además, que esta es la ficción con mejores efectos especiales de toda la franquicia (algo lógico, ya que fue la más moderna), y tiene numerosas conexiones con otros de los productos previos, lo cual siempre se agradece (por ejemplo, usan una tecnología de comunicación que fue protagonista en numerosos arcos de SG-1 y en alguno de Atlantis). Así que, aclarado esto y explicados cuáles son los mejores personajes para mí, vamos a volver a la analogía de Ícaro.

En un encuentro fan que tuvo lugar el pasado mes de junio (y en el que pude participar), a Joe Flanigan (John Shepard en Stargate Atlantis) le preguntaron su opinión acerca de Universe, y vino a contestar algo así como “qué queréis que conteste, si por esa serie cancelaron la mía”. Explicó que, cuando Atlantis caminaba por su quinta temporada, los directivos de la cadena decidieron ponerle el punto y final a su trayectoria en televisión, y apostarlo todo a una carta, Universe, debido a que estaban atravesando una mala racha económica y no podían mantener dos series como esas en antena al mismo tiempo. Flanigan les advirtió de que se equivocaban, que Atlantis tenía mucho potencial todavía y mucho que contar, pero los directivos de Syfy no le hicieron caso y estrenaron Universe en su lugar. Años después, creo que Joe tenía razón.

Es importante señalar también que este segundo spin off de la franquicia se estrenó meses después del final de uno de los baluartes de la ciencia ficción de la pequeña pantalla, y quizá el mejor producto que ha parido Syfy en toda su historia de emisiones: Battlestar Galactica. Veníamos de dos ficciones previas en la saga, que, aun con sus diferencias, eran bastante similares entre sí. Supongo que la intención con Universe era intentar desmarcarse un poco de SG-1 y Atlantis en cuanto a estilo se refiere, lo que pasa es que, como Ícaro, quisieron acercarse demasiado al Sol, siendo Galactica el astro en esta analogía. 

La mezcla de estilos, para mí, no funciona. Universe es una buena serie, pero no es mi favorita de la franquicia, por diferentes razones. 

  • Primero, porque yo todo eso ya lo había visto en Galactica, que lo hace mucho mejor y tiene elementos de calidad superior que los de SGU, como por ejemplo su elenco formado por intérpretes a cada cual más brillante, que dieron vida a personajes increíbles, cuando en Universe solo destaco a tres por encima del resto, y a alguno que otro también interesante, pero lejos de la excelencia.
  • Segundo, no hay un enemigo como podrían ser los Cylon en BSG, o no saliendo de la franquicia, los Goa’uld o los espectros en las otras Stargate, ya que el enemigo es la propia raza humana y la civilización a bordo de la Destiny, algo que podría resultar interesante como experimento sociológico para alguien novel, si no fuera porque he vivido eso mismo en Galactica y, de nuevo, lo supera con creces.
  • Después, esa sensación de unidad, de familiaridad o buen rollo que desprendían sus dos predecesoras, aun con sus momentos de tensión y dramatismo, en Universe es inexistente. Es evidente que las circunstancias no son las mismas, ya que los integrantes del SG-1 o de Atlantis decidieron participar en las expediciones y proyectos del Comando Stargate, mientras que muchos de los que acaban en la Destiny no pidieron estar allí, sino que se vieron abocados o hubieran muerto de lo contrario, y aunque hay varios intentos de dar bases a una sensación de familia o comunidad mediante algunas de las tramas que vemos durante la serie, no termina de germinar en algo con lo que realmente empatices, al menos en mi caso. Además, yo creo que al nivel que llegamos a conectar los seguidores de la franquicia con los protagonistas de sus dos predecesoras, es imposible alcanzarlo aquí con Universe, entre otras cosas, porque había muchos personajes con los que era imposible no encariñarse, cuando en SGU la mayoría te repelen y no son muy amigables que digamos.

Y por último, la ambición desmedida y el acercarse demasiado al Sol (y esto lo dejo en un párrafo aparte porque lo merece). De entrada, no se nos dice a dónde va la Destiny, pero llega un punto en que se descubre cuál es su objetivo, la misión inicial para la que se envió, que no diré por no hacer spoiler. Me parece una revelación brutal, y creo que a efectos de ciencia ficción, puede que sea la trama más ambiciosa que haya visto en televisión, porque es un “game changer” de esos que llaman ahora, gigantesco; pero queda en absolutamente nada. Todo por culpa de la decisión de Syfy cancelarla y tirar por tierra temporadas y temporadas de construcción de una de las franquicias más elaboradas y de más calidad que yo he visto hasta el momento, con personajes increíbles e historias inolvidables. No me parece justo abrir semejante melón, y cancelar la serie con un final más abierto que la campiña inglesa, y dejarlo todo absolutamente en el aire, más si cabe teniendo en cuenta que antes te habías cargado a otra serie de la franquicia que tenía una amplia base fan (toda la saga la mantiene hoy en día), que tenía una calidad enorme y que podría haber sido aún mejor, y te la jugaste toda al éxito que pudiera tener o no Universe. Me parece un error garrafal, que acabó siendo el punto y final a una saga muy querida en todo el mundo.

Todos los puntos que he destacado antes negativamente, y ya para terminar, responden a una estrategia clara, como dije anteriormente, de desmarcarse de lo anterior y apostar por un producto diferente dentro de la propia franquicia. El problema es que esa diferenciación, in my opinion, falló por completo, considerando además que toma una clara inspiración de un producto que hacía meses escasos que había finalizado, como fue Battlestar Galactica, y parece la fusión de ambas marcas, o una marca blanca de BSG, que tampoco hacía tanto tiempo que había cerrado su viaje como para querer probar esa fórmula de nuevo. 

A pesar de que es un buen producto, Stargate Universe está lejos de ser lo mejor de la saga. Pensaba mientras escribía esto en algún episodio de alto nivel, pero no he sido capaz; por contra, puedo recordar cosas sueltas de SG-1 o Atlantis, que superan con creces lo visto en cuarenta capítulos de SGU. Es una historia más de la franquicia, y en su intento de querer tocar el Sol, se quemó. En España, por el momento, no está en ninguna plataforma. Si sois fans de Stargate, os la recomendaría por completismo, y porque también tiene algunos personajes como el propio Rush que son de lo mejorcito que nos ha dado la ciencia ficción y la franquicia. Pero si no habéis empezado con este universo, os diría antes que vierais cualquiera de las otras dos antes de Universe; las vais a disfrutar más y tenéis material de sobra para años si no sois de los que devoran las series como si no hubiera mañana. Y luego, si tenéis ganas, dadle una oportunidad a SGU, que no deja de ser un producto de ciencia ficción interesante y distinto a muchas otras que hay emitidas… aunque no muy distinto de algunas a las que quiso emular, y fracasó en el intento.

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