Review The 100: The Last War

Review The 100: The Last War

Por fin se ha acabado esta tortura. Pues aunque el episodio final me ha emocionado y me ha hecho llorar (recurriendo a la lágrima fácil, eso sí), lo cierto es que un par de escenas emotivas en la series finale no me quitan el sabor de boca desastroso que me ha dejado la temporada final de la serie.

Entiendo que la serie siempre trató sobre la supervivencia de la raza humana, de la humanidad en su conjunto como concepto ejemplificada en diferentes tipos de civilización, sociedades como El Arca, los Doce Clanes, Mount Weather y otras tantas eran los últimos coletazos de la especie humana para sobrevivir. Grupos de humanos que se creían los últimos (y en parte lo eran) y que siempre terminaban destruyéndose otra vez. Por eso veo un acierto que la serie termine reforzando esa misma idea. Todos sabíamos que empezábamos con un planeta destruido donde unos pocos supervivientes encerrados en unas naves espaciales malvivían con una serie de normas tiránicas que les impedían desarrollarse como individuos. La vida en el Arca era terrible, pero esos supervivientes depositaban toda su esperanza en que un día la tierra que dejaron atrás llegará a ser habitable por las generaciones futuras. Y ese día llegó y mandaron a la tierra a cien jóvenes delincuentes. Y esos jóvenes dieron el primer paso en una tierra habitable.

Un paso que sirvió para que todos esos habitantes que durante generaciones se habían creído como el último reducto de la raza humana volvieran a su planeta. Y una vez en la Tierra descubrieron que no estaban solos, que otros habían sobrevivido. Y ese descubrimiento no les trajo alegría ni a unos ni a otros. Hubo conflictos, batallas, combates y volvieron a destruir la tierra de nuevo. Pasaron unos años y la tierra volvió a ser destruida otra vez.

You say you’re trying to do better, but all I see are two tribes of frightened creatures willing to kill the other to save themselves.» (la jueza)

Los pocos supervivientes que quedaron a todos estos Apocalipsis se durmieron en una nave espacial que surcó el espacio y llegó otro planeta dónde unos humanos llegaron hace mucho tiempo a implantar una nueva forma de civilización tan injusta y terrible como las que conocieron en la Tierra.  Esas personas durante generaciones vivieron sumidos en una sociedad teocrática injusta y aunque nuestros personajes no hubieran llegado en el momento en el que lo hicieron, creo que está claro que el modo de vida de Sanctum estaba llegando a su fin por culpa de los rebeldes hijos de Gabriel y por culpa, sobre todo, de un propio sistema que no tenía sentido pues perpetuaba la conciencia de unos pocos usando para ello el cuerpo de los demás.

«They will fight, Raven, like they always do.» (la jueza)

Los personajes descubrieron más planetas, otras realidades y más sitios donde podían vivir. Pero en todas partes, por una u otra razón, el ser humano ha terminado haciéndose daño. Incluso cuando crecían y eran educados estrictamente sin sentimientos, sin conocer el amor, la pasión o el deseo, también terminaban provocando dolor. Parecía como si los seres humanos estuvieran abocados a ese destino trágico.

«Don’t you see? Despite the beauty that humans are capable of, you can’t break free from the cycle of violence. This is who you are. That’s why you failed the test. It’s time for us to go, Raven. The end of the human race is here.» (la jueza)

A lo largo de la serie hemos visto como la humanidad fracasaba una y otra vez.  Por todo esto, entiendo este final, pero personalmente creo que la idea de trascendencia no ha sido suficientemente explicada. Creo que no pueden sacarse de la manga un concepto que finalice a una historia que se forjó durante siete años. Me da la sensación de que me han engañado, de que me han timado con esta finale, creo que estamos ante el típico deus ex machina que los guionistas han sacado de la chistera.  La serie nunca trató de forma profunda los temas espirituales, la mayoría de los personajes o no tenían afiliación religiosa o eran ateos y los que creían en algo (Gaia, grounders, discípulos, habitantes de Sanctum) descubrieron en algún momento que estaban equivocados.

Durante estos siete años los personajes se han enfrentado a los científicos locos de Mount Weather que usaban la sangre de otros hombres para vivir mejor ellos; los personajes también se han enfrentado a inteligencia artificial creada por humanos con fines que en un momento se creyeron legítimos y que resultaron ser dañinos; los personajes han vivido miles de aventuras en un mundo en el que mandaba la ciencia y por eso resulta difícil de creer de repente, en cuestión de dos, tres o cuatro episodios todo se resuelva desde un punto de vista místico. Además, me siento engañada con la muerte de Bellamy, un personaje que murió defendiendo lo que hemos descubierto que era la verdad. Esto está bien en su desarrollo, es coherente con su viaje personal. Pero no es coherente con el desarrollo global de la trama.

Aún así acepto este final tan conclusivo porque concluye con el final de la especie humana. Pero lo hubiera preferido sin contenido místico. Lo ideal hubiese sido que los habitantes de Bardo se hubieran enfrentado en esa guerra con wonkru y hubieran perdido o hubieran ganado, pero hubieran muerto casi todos en ambos bandos. Es lo previsible para unos seres que llevan destruyendo todo durante generaciones, que al final se maten todos entre ellos es el único final coherente con lo que nos ha ido enseñando la serie a lo largo de estos años. Debería haber habido una verdadera guerra donde murieran todos o casi, en todo caso los suficientes para dar por perdida la raza humana. Sin trascendencia. Sin deidades. Sin seres superiores que ofrezcan existencias infinitas.

Creo que después de todo el drama y dolor que hemos visto lo largo de estos años, el final perfecto hubiera sido la extinción de la raza humana y la comprobación de que toda idea de trascendencia no es más que otra pantomima, otra trampa como pasó con The Prime o ALLIE. La extinción directa por culpa de una guerra absurda hubiese sido el final perfecto y no la cursilería de ver a todos nuestros personajes convertidos en bolas de luz ascendiendo en el cielo.

Puedo aceptar esta culminación con trasfondo místico en otro tipo de serie, pero aquí no pegaba. Si no era suficientemente cursi que todos transcendieran, lo vienen a empeorar con ese epílogo de Clarke en la Tierra, haciéndonos creer que un grupo de personas que han sufrido lo insufrible durante años, un grupo de gente que han tenido unas vidas miserables, renuncian a ser seres de luz que viven en una infinita alegría para volver a la Tierra, ese planeta que han destruido tantas veces, para ser testigos de la extinción de la raza, para ser los últimos y desaparecer del todo.

Tomar la lágrima fácil por bandera es algo habitual en las series finale, no es la primera vez que lo vemos y no será la última. Ahora bien, esto puede hacerse de forma más o menos chapucera. No creo que lo hayan hecho del todo mal en este episodio, las apariciones de Lexa y Abby nos dan el puntito emocional que necesitábamos los nostálgicos; la muerte de Emori y la decisión final de John es una preciosidad; Octavia da un discurso que salva a la especie humana y Raven salva el día, como viene haciendo siempre, salvo por el lapsus de los mineros en el reactor. Clarke se inclina hacia su lado Wanheda y reconoce que ella nunca será una heroína como las demás, no dará el discurso como Octavia ni salvará el día como Raven, pero se sacrificará por el bien mayor, como siempre, y tomará las decisiones difíciles que debían ser tomadas.

«Enough! What the hell are we doing here? You swore an oath to fight for all mankind. Well look around you! We are mankind, we are Wonkru! If I kill you, I kill myself. If we keep killing each other, there won’t be anyone left to save. (Octavia)

Si analizamos uno por uno los actos finales de las protagonistas, todas terminan de una forma coherente con el desarrollo experimentado en la serie. Octavia dirigiéndose a las tropas, como la guerrera que era, pero esta vez mandando soltar las armas porque ha aprendido que la violencia no engendra otra cosa más que violencia. Raven luchando por Emori, luchando por salvar a los demás, poniéndose el casco de los discípulos para viajar entre dimensiones e intentar aportar soluciones a cada problema. Por su parte, Clarke soporta el peso de todos los conflictos y se sacrifica de nuevo.

«Am I the only human being who ever sinned?» (Clarke)

Muchas cosas han estado bien en este episodio, pero otras muchas han sido terribles. Lo peor es la última escena, que en principio falla porque es muy absurda. Nadie en su sano juicio creería que Murphy renunciaría a un infinito con Emori para volver a la Tierra; las Echo y Octavia que conozco no prefieren un mundo conviviendo con el dolor del recuerdo de Bellamy junto a la asesina de Bellamy; tampoco Gaia aceptaría separarse de Madi y me cuesta creer que todos elijan a Clarke por encima de una eternidad de paz. Es un poquito cursi y bastante forzado.

Además, en ese final cursilón hay una incoherencia ofensiva, es decir… hay varias incoherencias bastante brutales, pero una en particular me ofende: Murphy dice que prefiere pasar unas horas con Emori antes que una vida sin ella, dice cosas preciosas a la mujer que ama y los espectadores entendemos que nunca se separarán.

«Hey, hey. I would take a few more hours with you over forever without.«

Por eso renuncia a si mismo, por eso coloca el dispositivo con la mente de Emori en su propio cuerpo, a sabiendas de que éste colapsará y será el final de los dos. Es un sacrificio hermosísimo, es la culminación a la mejor historia de amor de la serie.

«Without you, I’d just be surviving, Emori, I wouldn’t be living.«.

Y al final del episodio lo vemos en La Tierra sin que aparezca Emori por allí. Y no, no puede que esto signifique que ella prefiere que él viva y él acepte, porque transcender es una opción para John pero no para Emori. Si los dos hubiesen podido ir a la Tierra quizás lo hubieran hecho, pero separarse por toda la eternidad es simplemente una estupidez que los espectadores no nos creemos.

La muerte de Emori era bastante previsible pues todo el episodio de la semana pasada se dedicó a su despedida, que no hubiera muerto hubiera hecho que me sintiera estafada. El final para Murphy y Emori ha sido precioso durante un rato, hay mucha belleza en la idea de morir juntos en el espacio mental, ahogándose en los recuerdos de ambos y en la vida que durante un breve espacio de tiempo compartieron. Si no llega a ser porque han transcendido (y Murphy regresado) hubiese sido una maravillosa historia de amor.

Creo que muchas cosas se han hecho mal tanto en este episodio como en la totalidad de la última temporada, pero hay que reconocer que algunas otras han estado bien y que el episodio ha sido una series finale que no deja casi nada abierto y que da por cerrada la historia.

Yo gonplei ste odon (tu lucha ha terminado).

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