Review The 100: The Blood of Sanctum

Review The 100: The Blood of Sanctum

La temporada finaliza cerrando la trama de The Primes e iniciando, o al menos presentando, las ideas principales sobre las que versará la séptima y última temporada de la serie. Me parece una idea brillante haber resuelto todas las lineas argumentales principales de la temporada. Tanto el asunto de Sanctum, los Primes, Los Hijos de Gabriel y la relación de Madi con el comandante oscuro han quedado cerrados. La sexta temporada ha explorado unas ideas desde su principio a su final y ahora esas tramas cerradas sirven de base para las tramas subsiguientes.

A la vez que estas historias terminan, sirven de eje para las que vendrán: las consecuencias de los actos de wonkru en el sensible sistema de esta pobre luna que hemos llamado Sanctum. Tendrán que lidiar con las secuelas de haber destruido el sistema político y religioso de Sanctum, pues han dejado allí a un grupo de personas que han perdido sus ideología, su fe, a sus gobernantes, a sus dioses y a muchos seres queridos caídos como daños colaterales de la refriega. Una sociedad tan rota es muy vulnerable y las amenazas que acechan en las sombras son numerosas. Para empezar tenemos a Russel encerrado en la Eligus, un tipo desesperado que está clamando venganza y no tiene nada que perder, que es lo que más peligroso hace a los hombres. También tenemos a Jordan, a quien aparentemente han lavado el cerebro y no tiene nada claro permanecer al mismo equipo que Bellamy, lo cual nos lleva a pensar que aunque todos los personajes repiten el mantra de Monty y Harper de «hacerlo mejor esta vez», han fallado a sus amigos cuidando al hijo de ambos, quien se ha convertido en un idiota por culpa del primer amor. Por eso lo más importante es que, en la última escena, en su mano sostiene el dispositivo que guarda la mente de Priya y cualquiera sabe qué planea hacer con eso. Y por supuesto tenemos a Sheidheda (el comandante oscuro) cuya mente se ha descargado en alguna parte… supongo que las opciones más relevantes son dos: La Eligius, convirtiendo al comandante oscuro en una especie de virus saboteador dentro de la nave o La Anomalía, convirtiendo a Sheidheda en cualquier cosa, porque no sabemos qué pasa dentro de La Anomalía, salvo que el tiempo funciona distinto a como lo hace fuera.

Clarke, Bellamy y compañía han intentado hacerlo mejor ésta vez, siguiendo las instrucciones de Monty entraron en Sanctum con la mente abierta a entender un modo de vida diferente y dispuestos a adaptarse. Pero nuestros chicos han terminado matando a un montón de gente… otra vez, tal como Jordan le dice a Bellamy esas personas vivían en paz antes de que ellos llegaran. Supongo que han actuado con un criterio moral sólido, pues no sólo han salvado el pellejo de ellos mismos y sus amigos, han intentado luchar contra la injusticia, han intentado derrotar a los opresores, han intentado que la verdad triunfase sobre la superstición y la mentira y mientras intentaban todo eso han tenido que defenderse de unos locos que querían usarlos como esclavos y recipientes corporales para sus mentes. Creo que lo han hecho bien en esta ocasión y aunque las consecuencias sean impredecibles, al menos no los ha movido el egoísmo como principal motor, lo que venía siendo habitual en las temporadas anteriores, donde guiados por el miedo y la idea de que el fin justifica los medios han hecho de todo.

Tal como era previsible vemos a Abby morir de nuevo y esto hace que Clarke se pregunte para qué ha intentado actuar de otra forma diferente, para qué ha intentado con tanto ahínco ese «it’s time to do better» si las consecuencias han sido desastrosas y ha terminado perdiendo a su madre y estando muy cerca de perder también a su hija. Pero Bellamy la consuela como puede y creo que ambos entienden que en esta ocasión han sido mucho más maduros e inteligentes que en las anteriores, por muy dolorosas que sean las perdidas.

Bellamy y Octavia ya se han reconciliado del todo, lo que no es muy convincente con la carga de culpa y errores garrafales que ambos llegan sobre los hombros, tal como comenté en la review del episodio anterior esta relación necesitaba madurarse más y creo que después de todo lo que ha pasado la reconciliación ha llegado demasiado fácil. Es cierto que es bonito verlos volver a ser los hermanos Blake. Los espectadores estamos acostumbrados a la buena relación de los hermanos y sentirlos pelear codo con codo tiene un poco del sabor del regreso a casa.

-I can’t let these people die, Bell.
-Side by side, like it’s meant to be.

Pero pese a que el arco de redención de Octavia se haya completado y que ver a los hermanos Blake queriéndose de nuevo sea muy positivo, creo que todo esto redunda negativamente para los dos personajes, que estaban evolucionando y siendo mucho más interesantes desde que se habían separado. Si lo pensáis bien, ese final de temporada con Bellamy gritando buscando a su hermana es un final que podría haber funcionado hace tres, cuatro, cinco años y la serie debería haber evolucionado a un punto en el cual las cosas cambien con el tiempo y el rol del hermano protector y la hermanita escondida debería haber sido más que superado.

Eliza Taylor se ha coronado con su interpretación durante la temporada y creo que todos amamos más a Clarke después de lo que ha sufrido esta temporada, luchando por el control de su cuerpo, mientras su hija perdía esa misma batalla y llegando a un punto en el cual era capaz de pegarse un tiro si no podía recuperar a Madi un rato después de perder a Abby para siempre.  Creo que Clarke es una de las heroinas más contundentes que tenemos ahora mismo en el panorama televisivo.  Por otro lado, la heroicidad de Murphy y Emori finalmente los reconcilia con los demás y sigue colocando a John como ese personaje que baila en la fina linea de la traición pero que no es malo del todo.

Quedan infinidad de cosas por explorar en la última temporada de la serie. Tenemos una decena de episodios para ver qué pasa con Jordan y hasta qué punto está decepcionado con los amigos de sus padres o hasta dónde piensa llegar para recuperar a Priya, aunque él en realidad amó a Delilah; no sabemos dónde está el código del comandante oscuro, pero Sheidheda está en alguna parte y posiblemente está muy decidido a matar a quienes lo desalojaron del cuerpo de Madi y destruyeron La Llama; también tenemos a Russell, enfadado, vengativo y desprovisto de su divinidad, su familia, su casa e incluso su confianza en la inmortalidad; conocemos de la existencia de otros asentamientos como Sanctum, algo que Russell comenta delante de Clarke y que sugiere que hay otras lunas y planetas con colonos y por supuesto tenemos a La Anomalía, a Hope (la hija de Diyoza) junto a nuestros chicos y a Octavia y Diyoza desaparecidas dentro de la Anomalía, donde no sabemos qué está ocurriendo pero sabemos que es peligroso.

Jason Rothenberg, creador de la serie, anunció hace unos días que la próxima temporada será la última, así que en 2020 seguiremos por aquí con las reviews de los diez últimos episodios de la serie. Hasta entonces sólo nos queda especular con el destino de Octavia y las consecuencias de la Anomalía.

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