Review Legacies: Let's Just Finish the Dance

Review Legacies: Let’s Just Finish the Dance

Dos semanas y Legacies habrá llegado al final de su primera temporada. Una entrega debut en la que ha conseguido convertirse en una de las ficciones más entretenidas de su cadena, The CW, y una de las más interesantes de ver cada semana a nivel del medio en el que se emite, la televisión (concretamente, network o cadena pública en Estados Unidos). El decimocuarto episodio ha sido una dosis de nostalgia, pero también ha servido para seguir avanzando hacia el desenlace de la temporada, que llegará antes de que acabe marzo. Vamos a analizarlo.

Empezaré por algo que me encontré un tiempo atrás, cuando aparecieron las imágenes promocionales del episodio. Enseguida, como suele pasar por las redes sociales actuales, la foto de Hope con el vestido que perteneció en su día a Caroline sentó mal a todos los fans del personaje, y por lo que significa esa prenda dentro del universo que Julie Plec ha ido construyendo. Las críticas hacia la creadora de las tres series fueron continuadas, y, como de costumbre, la mayoría carecían de fundamento, o al menos de una base lo suficientemente consistente como para ser considerada válida. La cuestión, es que Legacies no ha sentado bien desde su arranque, o al menos no ha gustado tanto como cabía esperar. Por unas razones o por otras, la tercera ficción del universo vampírico no ha calado tanto como sus predecesoras, y en ciertos aspectos lo considero normal y lógico.

Venimos de la serie madre que nos trajo una historia de amor como la de Elena con los Salvatore, que monopolizó prácticamente toda la ficción, y que fue de lo más interesante durante mucho tiempo, hasta que finalmente quedó claro que la joven Gilbert quería a Damon, y marear la perdiz con Stefan era perder el tiempo; además, curiosamente, cuando Nina Dobrev se fue, The Vampire Diaries mejoró en su recta final considerablemente, in my opinion. Unido a esto, teníamos al propio hermano mayor de los Salvatore, cuyo carisma era capaz de sostener episodios anodinos y sin chicha, además de ser el protagonista de momentos clave dentro de la serie. Junto a él, secundarios que fueron creciendo mucho y aportando a la par como Caroline o incluso Tyler Lockwood, que empezaron siendo bastante prescindibles y llegaron a ser, en ocasiones, imprescindibles. Además, una villana como Katherine cubría carencias de otros que no fueron tan imponentes como ella, a excepción del padre de Hope. De The Vampire Diaries nació The Originals, compuesta por un conjunto de personajes mucho más maduros que los de la inicial, y que derrochaban carisma e interés en cada fotograma. Los Mikaelson hicieron que su serie fuese atractiva e interesante al mismo tiempo, si bien es cierto que con menos episodios, in my opinion, habría funcionado mucho mejor de lo que lo hizo (que no lo hizo nada mal, todo sea dicho).

Y llegamos al día de hoy con Legacies. Que el personaje más interesante y carismático sea Alaric, dice mucho de su cast. Es normal. Estamos ante un grupo de chavales que tienen en esta serie su primer éxito en este mundillo, y se están abriendo paso. Pero también era semi desconocido el reparto de The 100 y es cien veces mejor que el de Legacies; pero no es justo por mi parte comparar ambas ficciones, que lo único que tienen en común es que se emiten en la misma cadena. A lo que voy. Entiendo las críticas hacia la serie, la forma en la que se desarrolla, que no gusten los personajes, que no enganche tanto como en su día lo hizo The Vampire Diaries o The Originals; las entiendo pero no las comparto, o al menos no todas. Dicho esto, me parece lamentable criticar por el mero hecho de ver una instantánea de un episodio que no se iba a emitir hasta casi dos semanas después, y, por lo tanto, nadie tenía ni idea a priori de cómo iba a acabar Hope con el vestido de Caroline. La forma en la que llega el vestido a manos de la hija de Klaus es la lógica, teniendo en cuenta cómo está desarrollándose Legacies: Lizzie está obsesionada con destacar siempre en todo, tiene a su hermana como un cero a la izquierda, aunque quizá en el fondo de su corazón no lo pretenda hacer conscientemente, pero en lugar de pensar en ella para sustituirla cuando rechaza participar en el festival, piensa en alguien lo suficientemente roto como para ganarse el cariño del jurado, Hope. Lo criticable no es que Hope vista la prenda de Caroline; lo criticable es que Lizzie sea una hermana de mierda.

Dejando mis reflexiones de lado, tenemos a Hope participando en Miss Mystic Falls, y ganando al final, no sin antes romper a llorar tras todo lo vivido en el episodio, y todo el dolor que tiene acumulado tras años sufriendo. Ver a Landon morir en el capítulo anterior y volver a la vida ha hecho mella en la joven. Alguien podría pensar que una persona como Hope, con todo lo que ha experimentado a lo largo de su vida, estaría acostumbrada a la pérdida, pero es que nadie se acostumbra a ello, y ni me imagino vivir en un mundo en el que ves morir a la persona que quieres ante tus ojos, y resurja de sus cenizas como un fénix, literalmente. A todo esto, el propio Landon encadena un capítulo para hacérselo mirar. Primero como novio estúpido celoso con el regreso de Roman (¿era necesario?), y luego lo redondea cuando Penelope le revela que Hope le mintió acerca de lo vivido en el octavo episodio de la temporada y acaba reaccionado fatal ante su novia. Aquí tenemos uno de los momentos de nostalgia, con Landon dejando tirada a Hope y Roman ocupando su lugar para participar en el festival, como en su día lo hiciera Stefan con Elena, y Damon sustituyendo a su hermano pequeño. Creo que es inevitable no acordarse de ese momento si has sido fan mínimamente durante estos años.

Entre tanto drama, hemos asistido a la redención de MG, que detiene al monstruo de esta semana, una joven gorgona que, como la mítica medusa, tiene el poder de convertir a la gente en piedra. Pero el vampiro salva el día interviniendo cuando la chica pretendía llevarse a Landon, por encargo de Triad. Tras el capítulo anterior, ver que el paso adelante del joven tiene continuidad otra semana me parece genial. Reitero lo que dije en otras reviews acerca del crecimiento necesario de los secundarios para que Legacies se convierta en una serie mejor, así que puntos positivos de nuevo en este aspecto. Encima, ahora resulta que su madre es la jefa del agente Clarke, aquella mujer que fue mencionada episodios atrás, y que ya me sonaba que podría ser la que estuviera por encima en la jerarquía de esa compañía. Ahora, con Landon captivo, sí que tiene pinta que se nos vienen un par de capítulos bastante intensos.

Por último, me gustaría hablar de las hermanas Saltzman, y la aparente brecha que se ha terminado de abrir en este episodio, algo que era más que evidente que iba a suceder, y que viene ocasionado por el paso adelante de Penelope, personaje que ha estado en un tercer plano en la mayoría de la temporada, y que en cuestión de un par de escenas, hace retumbar los cimientos de la escuela Salvatore, primero hablando con Landon, y luego dándole a Josie el diario donde podrá leer todo acerca del ritual que celebra su aquelarre y que supondrá el final de una de las hermanas, si nadie lo evita. Nuevamente, aportaciones como ésta es lo que yo le pido a la serie de sus secundarios. Si están constantemente mareando, o no contribuyen a que la ficción avance, es mejor ahorrárselas. Pero Penelope ha hecho más en este capítulo que en toda la temporada, y si se marcha definitivamente de la serie, lo cierto es que ha dejado el pabellón bien alto. Si no, espero que regrese con un nivel de importancia a la altura de lo visto en este capítulo.

Quedan dos episodios para que concluya la primera temporada de Legacies, y la cosa pinta fenomenal. En lugar de centrarse en lo negativo, y sin venir a cuento en la mayoría de ocasiones, considero que es mejor ver lo bueno que nos está ofreciendo la serie y disfrutar de lo que nos queda de aquí al final de entrega. Un saludo a todos.

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