Review Legacies: What Was Doing Hope in your Dreams ?

Review Legacies: What Was Doing Hope in your Dreams ?

Como se podía deducir tras los acontecimientos que vivimos la semana pasada en Legacies, la cosa iba a ir esta semana por unos cauces más procedimentales que por la trama principal. No obstante, la ficción está demostrando una capacidad más que notable para convertir los casos episódicos en cuarenta minutos de entretenimiento del bueno. Esta vez no ha sido una excepción, y hemos podido disfrutar de un capítulo que mantiene la buena línea que está ofreciendo la tercera serie del universo The Vampire Diaries con cada episodio que pasa. Vamos con el noveno episodio.

El enemigo de esta semana ha sido un oneiori, un demonio del sueño de la mitología griega que cambia su forma, adoptando desde el comienzo del episodio la apariencia de uno de esos espíritus que parece más sacado de películas de terror, atormentando los sueños de los alumnos de la escuela Salvatore con tal de conseguir la segunda de las llaves que se supone que desbloquearán Malivore, la urna que tenía la madre de Landon, y que ahora custodian Alaric y los demás en Mystic Falls. Realmente, aunque ha sido un capítulo entretenido, y no baja el nivel de la temporada, lo cierto es que no hemos tenido excesiva «chicha», es decir, no ha sucedido nada muy destacable o que requiera un profundo análisis, como sucede en otros episodios.

Bueno, ha habido un par de escenas en las que hemos podido ver de nuevo al rostro que se nos presentó la semana anterior, un hombre que buscaba a Landon y que vimos que trabajaba para Triad Industries, la compañía que se encarga actualmente de monitorizar la actividad alrededor de Malivore, y para la que trabajaba la madre del joven huérfano. Le hemos visto indagar un poco más y descubrir que la familia de acogida de Rafael y Landon está hipnotizada, para decir simplemente que los chicos están felices y contentos con su nuevo hogar en Virginia. No sabemos su nombre, ni qué rango ocupa dentro de la estructura de la compañía, pero que nos lo introduzcan en este punto de la temporada, supongo que implica que estamos ante el rival de este tramo de entrega, o al menos el que primero rivalizará con nuestros protagonistas, dejándonos algo más importante para los últimos episodios.

Quizá la parte más analizable, y curiosamente es la que menos me ha convencido, es el incipiente triángulo amoroso entre Landon-Hope-Rafael. El título del capítulo es, como suele ser habitual en Legacies, una frase dicha por alguno de los personajes en cierto momento del episodio en cuestión. Esta vez es una pregunta hecha por Landon a su amigo, cuando él revela que Hope aparece en sus sueños, esos en los que se supone que debería estar aterrorizado por la visión de una señora bastante aterradora, que pretende apoderarse de una urna para seguir causando estragos en el universo sobrenatural. Sin embargo, la joven es recurrente en sus sueños, ya que es una manifestación de lo que parece estar empezando a sentir el joven alfa hacia la hija de Klaus; vamos, las clásicas hormonas adolescentes entrando en acción.

Digo que no me gusta, porque justamente el tratamiento que estaban teniendo de todo el rollo adolescente me estaba pareciendo más que correcto. Sí, lo sé. Estamos en una serie protagonizada por adolescentes, en la cadena adolescente por antonomasia del panorama estadounidense televisivo. Pero en esa misma cadena se emite The 100, cuyos protagonistas empiezan siendo adolescentes cuando arranca la ficción, y el tratamiento que tienen del tema sentimental es de 10 (en la mayoría de casos que se dan). Está claro que son ejemplos diferentes, pero no veo el sentido en este punto de la serie para meter un triángulo amoroso que no creo que aporte nada a la ficción. Landon y Hope están empezando su relación, y el hecho de que el mejor amigo del chaval ahora empiece a sentirse atraído por la joven, solo creo que puede acarrear problemas en la amistad que comparten ambos, cuando creo que es una de las cosas más destacables que ha ido construyendo Legacies desde el principio, al margen de los personajes principales (y más importantes) como son ella y Alaric. Meter un conflicto sentimental, teniendo en cuenta además que a Josie le hacía tilín el hombre lobo, es embarrar el terreno, para producir más melodrama teen que yo personalmente no estaba pidiendo a gritos. Recordemos que Josie y Hope estaban mejorando su relación de amistad con el paso de los episodios, pero si el hecho de que Rafael empiece a gustarle Hope va a repercutir en su incipiente amistad, pues lo siento pero no compro; valoro más que ellas resuelvan sus diferencias poco a poco a empeorar sus vínculos por un chico, que sigue de duelo por haber perdido a su novia de la forma que la perdió, y le veo más confuso que otra cosa ahora mismo.

Poco más a destacar, salvo que Hope sigue siendo una caña, cargándose a todo bicho viviente que se interpone en su camino, que Alaric mola más a cada episodio y están consiguiendo que le tenga más cariño si cabe al personaje (y eso que ya me caía bien antes). De momento el tema de Malivore lo tienen pausado, por lo que nos queda esperar a ver cuándo lo reactivan, y disfrutando de los capítulos semanales, con los casos que nos presentan. Nos vemos en la próxima review.

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