Crítica: Venom (2018)

Crítica: Venom (2018)

¿Por dónde empiezo? Podría hacer una introducción dando vueltas sobre mi valoración final de la película, ofreciendo breves avances acerca de lo que voy a decir a continuación, pero prefiero ser claro, y así no habrá errores de interpretación: Venom es una película malísima. Claro, conciso, y al pie. Sin más. Eso sí, da lo que promete.

Venom es una cascada de errores tras errores y sobre errores otros. Carece de coherencia desde el minuto 1, pasan muchas cosas al inicio muy rápido y se precipita todo hacia un salto temporal de seis meses, cuando minutos antes suceden acontecimientos que no tienen lógica alguna, todo para justificar el escenario que nos encontramos tras el paso de ese período de tiempo, y así acelerar una trama que es de manual de guionista malo y mediocre. Pero para poneros en situación, Tom Hardy interpreta a Eddie Brock, un periodista conocido por exponer casos polémicos sobre diferentes instituciones o personalidades, y en esta ocasión se propone dar a conocer la verdad sobre la Fundación Vida, que dirige Carlton Drake (Riz Ahmed), entidad con la que colabora la novia del reportero, Annie Weying (Michelle Williams). Pero todo se va al traste por diferentes motivos en los que no voy a entrar. ¿Cuándo entra en acción Venom? El encuentro entre simbionte y periodista tiene lugar tras ese salto temporal que decía, pero tampoco analizaré eso para no dar excesivos spoilers, por si alguien está interesado en verla (vaya ganas).

Las claves aquí son varias. Cuando lees una entrevista en la que Tom Hardy afirma que sus partes favoritas de la cinta han sido editadas y no aparecen en el metraje final, lo cierto es que no vas muy esperanzado al cine; y no habla de cinco minutos, no: unos 30 o 40 minutos de escenas que se han ido al limbo de la edición cinematográfica. Sinceramente, no creo que fueran a salvar la película, pero te queda la duda de si al menos la hubiera dejado en mejor lugar, porque lo cierto es que el resultado final es malo, muy malo.

Soy fan de Tom Hardy, me gusta cómo actúa. Pero en esta película he de reconocer que está sobreactuado, hasta el punto de no creerte lo que su personaje hace y no dar credibilidad a sus acciones. Es difícil mostrar en pantalla cómo un ser de otro planeta poco a poco te va poseyendo, o al menos te queda esa sensación, porque no es hasta el final de la película cuando ya ves algo más normal en su actuación, pero ya es tarde, porque tu valoración está formada. La relación entre Eddie y Venom es de lo más destacado de la película, pero también fracasa estrepitosamente, cuando podría haber sido mucho mejor. Es más, vi intentos de acercarse humorísticamente hablando a un tono parecido al de Deadpool, es decir, un protagonista macarra y descarado, pero es que no acierta en ningún momento. También han querido edulcorar a Venom a través de su conexión con Eddie, y tampoco es creíble. Una cosa es mostrarnos un antihéroe, y otra muy distinta es querer colarnos que un antagonista como el simbionte se preocupa por salvar la Tierra. Lo siento, pero no.

El tono de la cinta es más oscuro que la mayoría de películas de Marvel Studios, y quizá más que las de Deadpool, por lo que meter con calzador alivios cómicos que la mayor parte de veces no tienen gracia ninguna, pues es otro fracaso del filme. Salvaría los momentos de acción y el cómo están creados los simbiontes, pero tampoco calificaría estos aspectos de excelente, simplemente aprobados o como mucho notables, sin más.

Otros dos aspectos lamentables de la película son los papeles de Michelle Williams y Riz Ahmed. En una época en la que el feminismo lucha por abrirse paso en el mundo del heteropatriarcado, el #Metoo y demás eslóganes feministas, el rol de Williams en esta cinta no hace ningún bien a toda esta lucha. Su personaje es patético, rozando lo absurdo en todas las escenas en las que interviene, completamente innecesario en cuanto a importancia en la historia, y no te crees lo que hace en ningún momento, al igual que el de Riz Ahmed, que nos presenta a un villano ridículo, cuya motivación no puede ser más básica y plana, y tampoco te terminas de creer sus acciones. Todo eso acentuado por un guion de patio de colegio, previsible y chabacano, que provoca que su elenco principal, que no es mediocre, se venga abajo en cada escena.

Venom es un constante quiero y no puedo. O mejor dicho, es un no quiero y no puedo. Nos muestra lo innecesaria que era una película del simbionte en solitario. En una de las futuras cintas del Hombre Araña como su villano, hubiera servido, pero el tema de quién tiene los derechos de quién, ha acabado generando que Sony tenga derechos de gente que sin el héroe carece de sentido su lanzamiento a la gran pantalla. No la recomiendo, perdéis el tiempo yendo al cine y pagando por un esperpento de película como esta.

PD: Tiene dos escenas post créditos para alargar la agonía. Una es una amenaza de querer hacer una segunda parte (por favor, no); la otra es muy original, y casi os diría que es lo mejor y más interesante de la película, pero seguramente en un tiempo la podréis ver suelta, sin necesidad de tragaros todo lo anterior.

Comparte: